Sinopsis de ELENA SABE

Una novela que desnuda las facetas ocultas del autoritarismo y la hipocresía de nuestra sociedad. Poco después de que Rita aparece muerta en la iglesia que suele frecuentar, la investigación se da por cerrada, y su madre es la nica que no renuncia a esclarecer el crimen. Pero jaqueada por la enfermedad, es también la menos indicada para encabezar la búsqueda del asesino. Un penoso viaje de los suburbios a la Capital, una vieja deuda de gratitud, una conversación reveladora.

25 reseñas sobre el libro ELENA SABE

Ésta es la segunda novela que leo de Claudia Piñeiro, la primera fue "Catedrales" y me causó muy buena impresión. Me gusta mucho cómo escribe y cómo ahonda en los sentimientos de sus personajes y en la realidad que les ha tocado vivir y padecer. Es un relato corto, de 200 páginas, que leí casi de un tirón en una tarde, que me atrapó y y no me soltó hasta que llegué a la última página. Elena ha padecido la muerte de su hija Rita en extrañas circunstancias. Rita apareció colgada del campanario de la iglesia que frecuentaba; la investigación llevada a cabo se da por cerrada, pero Elena no se queda conforme con la versión oficial del suicidio como causa de la muerte y busca esclarecer el crimen y encontrar al culpable. Elena sabe... pero necesita saber más y busca la verdad, pero su cuerpo ya no es suyo y no le responde. Padece un estadio muy avanzado de Párkinson que apenas la deja moverse y necesita la ayuda de otro cuerpo que investigue por ella la muerte de su hija... En esa búsqueda Elena analiza su vida y la de su hija buscando la verdad, una verdad a la que llegará poco a poco a medida que sabe más... 2 de mayo de 2021


Rita aparece muerta, colgada del campanario de la iglesia de su barrio. La investigación se cierra en un suicidio aunque su madre insista en que fue asesinada porque “Elena sabe” que su hija le temía a la iglesia en los días de lluvia. "Elena sabe” que la policía no hará nada más al respecto. También “sabe” que el cuerpo ya no le responde como antes para hacer su propia investigación, “Elena sabe” que Rita estaba cansada y hastiada. “Elena sabe” muchas cosas, pero hay otras más profundas que ignora y que cambiarán su perspectiva de la vida. Una novela que empieza como un policial, pero se transforma en un manifiesto sobre los vínculos familiares, las responsabilidades y la maternidad; mejor dicho, la “no maternidad” por elección y no la “maternidad” por presión social. Debo decir que Claudia Piñeiro logró poner muchos elementos en una novela que no supera las 250 páginas, pero, aún así todo combina, nada sobra, ni quedan cabos sueltos. Aunque personalmente, me hubiera gustado un final más cerrado. Incluso se toma la libertad de utilizar varios capítulos en un simple viaje (simple para nosotros, no para Elena). A pesar de eso, la lectura no se torna pesada ni monótona en ningún punto.


Mientras leí esta novela, que es bastante breve, pero intensa, llegué a sentir, por momentos, la desesperación e impotencia de la protagonista, una anciana que tiene Parkinson. Confieso que tuve que leer otra novela corta en el medio para cortar la intensidad. Está muy buena, pero me tocó algunas fibras porque hace un par de años me tocó vivir de cerca la muerte de dos de mis abuelos que se fueron degradando físicamente, poco a poco, y la historia de Elena me generó muchas sensaciones. La prosa de Claudia Piñeiro me recordó a Saramago. Escribe todo de corrido y usa comas y mayúsculas después de la coma, en lugar de usar puntos. Es un estilo indirecto libre, el fluir de la conciencia de la protagonista y las voces de otros personajes que se van mezclando… Pero se entiende perfectamente quién habla cada vez. Elena es fuerte, soberbia, Elena sabe…  Tantas complicaciones en su vida llegan a ser, de a ratos, absurdas y hasta tragicómicas. Especialmente escenas como el cura tratando de seguir la misa como si nada, el intento de Elena de querer levantar el cajón, el divague del taxista, la toma de la pastilla, las discusiones con Rita, etc. El maltrato de la burocracia es muy realista al punto de llorar cuando la tratan bien. Dicen que leer te hace más tolerante, porque se llega a empatizar con otros muy distintos a uno, aunque sea en la ficción, y éste es uno de esos claros ejemplos. Qué duro es ser como Elena. Por último, hay varias historias de mujeres además de la anciana, temas muy diferentes entre sí y polémicos. Todos estos me parecieron aciertos de la autora. Ah, y hay que tener en cuenta que todo transcurre en un día. Es mi segunda novela de Claudia Piñeiro y ya soy fan.  "... a mí no me vengas con la obediencia, si a vos tu superior te da una orden idiota y la acatás, es porque vos también sos idiota…" 


Cómo narrar lo cotidiano a la perfección... En un libro completamente distinto a lo que había leído hasta ahora de la autora Claudia vuelve a demostrarme que es de lo mejor que hay para leer


Una historia fuerte y dramática. Imperdible!


Corto. Contundente. Especial sobre todo para aquellos que sabemos lo que vivir con una madre enferma terminal. Duro. Sin medias tintas. Al hueso. No pude parar de leerlo hasta que lo terminé.


Un libro duro, que te deja con el cuerpo frío. La historia es sencilla y va transcurriendo poco a poco, pero con esfuerzo y mucho peso, como los pasos de Elena, su protagonista. Trata temas intensos, como las dinámicas familiares rígidas, la maternidad, la enfermedad, la religión, la fe y las creencias y convicciones. Para más detalles, hay varias reseñas por aquí más detalladas, que recomiendo, al igual que el libro.


Dramático. Una versión cruel como la Casa de Bernalda Alba, ... La entenderán con mayor intensidad aquellos que hayan convivido con una enfermedad tan cruel como el Parkinson. Historia corta, de fácil y rápida lectura.


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Calificación General: 8,4Por leer

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FRASES DEL LIBRO ELENA SABE

"... a mí no vengas con la obediencia, si a vos tu superior te da una orden idiota y la acatás, es por vos también sos idiota…" 


Publicado porCecihauff

Pero está sola, y ya no se trata de que le crean sino de que, al menos, alguien la escuche.


Publicado porTatiana17n

Y se pregunta si al Parkinson habría que tratarlo de él o ella, porque aunque el nombre le suena masculino no deja de ser una enfermedad, y una enfermedad es femenina. Entonces decide que la va a llamar Ella, porque cuando la piensa, piensa "qué enfermedad puta". Y puta es ella.


Publicado porMastercook