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HISTORIA, POLÍTICA Y CIENCIAS SOCIALES

EL MUNDO DE AYER: MEMORIAS DE UN EUROPEO

STEFAN ZWEIG

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Sinopsis de EL MUNDO DE AYER: MEMORIAS DE UN EUROPEO

Un libro capital, referencia para entender los desvaríos de un siglo devastador. Testimonios de nuestro pasado reciente, escrito por un europeo empapado de civilización y nostalgia por un mundo, el suyo, que se iba desintegrando a pasos agigantados. Escritor extraordinariamente popular y testigo de excepción de los cambios que convulsionaron la Europa del siglo XX entre las dos guerras mundiales, Zweig recuerda, desposeído y en tierra extraña—en unas circunstancias personales de insospechado dramatismo—, los momentos fundamentales de su vida, paralela en mucho a la desmembración de aquella Europa central que se quería más libre y segura, al abrigo de la locura y la tormenta.

25 reseñas sobre el libro EL MUNDO DE AYER: MEMORIAS DE UN EUROPEO

He aquí una de las joyas más preciadas del legado que nos deja Stefan Zweig. Aquí está el relato vibrante de los cambios y sucesos que impactaron al mundo antes, durante y entremedio de las dos guerras mundiales de ese convulsionado siglo XX. Todo el libro está cruzado por la defensa del humanismo y la civilización, de una Europa integrada, de los valores de la libertad, la democracia y la tolerancia. Un alegato brillante, coherente y lúcido. Y lo hace a partir de lo que ha ido viviendo, desde su propia autobiografía, sin ser auto referente, hasta injusto en la valoración propia, sin caer jamás en la vanidad o la autocomplacencia, propias muchas veces de quienes escriben de sí mismos. Hay muchas razones para leer estas páginas. Entre ellas está cómo Zweig, cual médico, detalla el diagnóstico clínico de las circunstancias que desembocaron en el trastorno espiritual que sufrió el mundo entre las dos guerras mundiales. Lo anterior me lleva a decir que la grandeza de un país no se mide por sus armas, sino por el alma de su pueblo. Sin embargo, ya sabemos, las almas también pueden extraviarse, obnubiladas por los cantos de sirena y las promesas de los falsos profetas. Y así, los pueblos se van por el despeñadero. Es lo que Zweig, con su talento inigualable nos describe para su Europa de la primera mitad de ese siglo XX, el más violento del que se tenga registro. El más violento por el poder de aniquilación contra sí misma que la humanidad ha desplegado. El más violento hasta ahora, por cierto. Hay otra razón para leer estas páginas: nos cuenta el secreto de su éxito, el secreto de su prosa, reina de la precisión y el ritmo. El éxito de sus libros, dice, “creo que proviene de un defecto mío, a saber: que soy un lector impaciente y temperamental. En una novela, una biografía o un debate intelectual me irrita lo prolijo, lo ampuloso y todo lo vago y exaltado, poco claro e indefinido, todo lo que es superficial y retarda la lectura. Sólo un libro que no cese de mantener su nivel página tras página y me arrastre hasta el final de un tirón y sin dejarme tomar aliento me produce un placer completo” Y remacha: “en cuanto termino de poner en limpio el primer borrador de un libro, empieza para mí el trabajo propiamente dicho, que consiste en condensar y componer, un trabajo del que nunca quedo suficientemente satisfecho de una versión a otra. Es un continuo deshacerse de lastre” Si Mr. King y otros hubieran leído a Zweig- ¡Cuánto tiempo nos hubiéramos ahorrado de descripciones superfluas, de diálogos plagados de cháchara y de personajes secundarios innecesarios! Otra razón que puede ser no tan atractiva para quién busca lecturas rápidas, es que don Stefan, empuja a la reflexión, por lo que al menos para mí, fue la causa de estar con el libro más de doce días. Porque hay matices para las verdades, hay tantas experiencias cíclicas, que las generaciones, incluida la nuestra, vuelven a vivir una y otra vez. Fue un hombre que vivió y soñó: “Una nueva misión sustituye a la vieja: construir la comunidad que soñábamos en unas dimensiones más grandes y en uniones más osadas” Y para allí hemos intentado ir, sin embargo, ahí están los separatismos y la amenaza de regresión en muchas partes. Pero también señala: “La persona pierde estabilidad (y eso también hace falta haberlo vivido para comprenderlo); si no siente su propio suelo bajo los pies, se vuelve más insegura y más desconfiada consigo misma”. O sea, puedo o quiero ser ciudadano del mundo, pero vengo de alguna parte. Tengo una bandera, un himno nacional con el que emocionarme, cuando lo escucho nostálgico estando en suelo ajeno y luego de un tiempo sin pisar el terruño. Me ha pasado. Creo que así somos. Pero, ¡cuidado! con los nacionalismos y la exaltación de lo propio. En fin. Sólo quiero decir, que por el placer de la lectura de tus relatos, de tus biografías de los genios que brillan desde la Historia, por tu contribución al sueño de una mejor humanidad desde la belleza de tu prosa, por ir siempre a horcajadas de la luz que emanan las letras, te doy las gracias Stefan, a ti Premio Nobel auténtico, aunque no te dieron el galardón. ¡Gracias maestro impulsor de un mundo en el que todos cabemos!


Es el testimonio sobre una época en la que se pensó que podría acabarse el mundo, pero, a su vez, una época en la que se tuvo conciencia sobre la necesidad de acabar con las fronteras. Una época en la que lo bello provenía del arte, de la posibilidad de convivir y conocer culturas, de extender el brazo para conseguir conocimiento. Una época en la que convivieron grandes maestros de la literatura, de la música y la pintura. Una época en la cual no existía el pasaporte, porque los ciudadanos eran del mundo entero, podían ir y venir y no se les trataba como extraños, extranjeros. Es el testimonio, y hay que escucharlo, simplemente hay que escucharlo, porque eso tan interesante te lo cuenta Stefan Zweig y quién mejor que él para decirte, desde su punto de vista, qué era lo que estaba pasando en la Europa del siglo XIX, cuáles eran los valores de una generación que pensó, porque así lo demuestra con su palabra en contraste con los hechos, que estaba hecha para gozar de la unión, que había llegado al mundo para hacerlo mejor. Es el testimonio de un humanista por excelencia, de aquel que tenía confianza en el ser humano, craso error, pero que no tuvo problema en recular ante sus equivocaciones, porque también tuvo que ver, y tristemente afrontar, lo que se vino después, ese holocausto causado por la idea de la supremacía. Este libro funge como brújula sobre la literatura del autor, porque cuenta cuál fue la génesis de muchas de sus obras, en qué se inspiró, cuáles vinieron primero y cuáles después, habla sobre el contenido de algunas de ellas. Esto implicó para mí una dicotomía que casi no pude solucionar: Me hizo plantearme cuál es el mejor momento para leer este libro. Antes de leer todos los otros libros del autor o dejarlo como el postre, para el final, cuando ya se conoce al autor por sus obras y cuando ya se tiene un entendimiento sobre el mismo. Pude solventar ese gran interrogante , menos mal. Este libro debe ser leído antes y después, y, si se tiene el tiempo o las ganas, durante también. Su contenido es tan bello, tan subjetivo, que estoy seguro que cada relectura hará que se descubran nuevas facetas del autor. Es tan enriquecedor desde el punto de vista histórico que nunca sobrará ese recuerdo sobre lo que somos los seres humanos (visto desde su óptica humanista y desde la confianza en que somos todos buenos), sobre los acontecimientos reales, narrados desde, para mí, la mejor pluma que ha existido. Es el testimonio contado por un testigo que se ubicó en primera fila. Cuando lo lean se darán cuenta que Zweig siempre estuvo rodeado de los mejores, que las puertas del arte, del conocimiento, de la belleza, le fueron siempre abiertas, porque, estoy muy seguro, todos ya sabían de la envergadura y la importancia del personaje. Es un testimonio contado por el mejor testigo, porque viene de adentro, pero, sobre todo, porque muestra lo que vio no con letras sino con sentimientos, es un canto a la historia, una ópera con los mejores actores y la mejor música de acompañamiento. Lo volveré a leer cuantas veces sea necesario, que belleza de libro!


Es un gran libro, a través de sus reflexiones y recuerdos podemos ver el cambio de siglo hasta el año de inicio de la 2° guerra. Y como todo libro de este escritor, que tiene un extraordinario sentido del pudor, casi no habla de si mismo, y con la misma rigurosidad de sus biografías, en estas memorias habla del mundo que pudo conocer desde su particular lugar de intelectual. Por lo mismo, poco sabemos de su vida privada, ni tampoco de su motivación como escritor, salvo pequeñas pinceladas como cuando indica que de una obra de 1000 paginas la revisa hasta dejar solo 200. ¡Qué ganas de haber leído esas otras 800 de "Carta de una desconocida", por ejemplo!. Hay pasajes muy interesantes donde aparece James Joyce, Strauss, Freud. 100% recomendable. (lista: 2021 Junio: Mes de repechaje, de libros)


Magnífica autobiografía de unos de mis autores favoritos. Escrita en plena Segunda Guerra Mundial y poco antes de suicidarse exiliado en Brasil. Interesante como un humanista y pacifista como Zweig relata su vida y sobretodo los acontecimientos de fin de siglo XIX, principios de siglo XX, la Primera Guerra, el período entre Guerras y finalmente el inicio de la Segunda Guerra. Relata como era la vida de la burguesía judía de Europa occidental a la cual pertenecía, a su familia acaudalada por tener padre industrial y al esnobismo de la familia de su madre. También cuenta como era el Imperio Austríaco antes de las Guerras, en donde lo alemán se unía con lo italiano, español, francés, flamenco, etc. dándole un halo cultural diferente a Viena. Por allí pasaba lo mejor del arte mundial. Describe asimismo la importancia de los estratos sociales de Alemania y la Austria alemana del S. XIX hasta la Primera Guerra y sobretodo explica por que siempre eligió en sus novelas y biografías al vencido y no al héroe (Americo Vespusio sobre Colon, María Estuardo sobre Isabel, Erasmo sobe Lutero). Por último, y más allá de las historias con varias personalidades de la época como Freud, Strauss, Dalí, Herzl, Mann, Rilke o Verhaeren, se denota en Zweig un europeista nato y convencido. Una lástima que no haya podido ver la Unión Europea varios años después. Yo divido generalmente los libros entre los que me entretienen y los que me enseñan. En este caso, se fusionaron los dos conceptos. Me entretuvo y aprendí mucho de historia al mismo tiempo.


Escrita en sus últimos años de exilio (1939-1941) y poco antes de su suicidio, fue publicada póstumamente en Estocolmo. Un magnífico libro, una obra extraordinaria capaz de atraer nuestra atención desde sus primeras páginas. Siempre es un enorme placer leer a Zweig. Es un excelente repaso a la cultura europea de principios de siglo, así como un testimonio conmovedor y fiable para comprender la historia del siglo XX y los momentos cruciales de la época. Con un estilo que nos atrapa, es el gran estilo Zweig, nos presenta su visión, un tanto nostálgica, de su querida Europa y de como desapareció ese "mundo de ayer" la derrota de la civilización y la cultura que sucumbe ante los instintos. Stefan Zweig, un privilegiado, nacido de una familia de la alta burguesía vienesa, nos narra sus primeros años y su formación y aprendizaje de escritor, también hace un magnífico y siempre interesante repaso a la cultura europea, apareciendo por tanto los nombres de Rilke, Freud, Rodin, Strauss, Hofmansthal, o Verhaeren y tantos otros intelectuales que impregnan todo el libro. Sin embargo, es la descripción, primero del Imperio austrohúngaro, el espíritu europeo y el período de paz y seguridad lo que se contrapone a la tormenta, que se inicia en Europa desde 1914, la guerra, el intervalo de entreguerras y por último el ascenso de los nazis y la segunda guerra mundial, que el autor verá comenzar en una situación trágica que nos va descubriendo y que destruye la libertad individual. Entonces irrumpe el pesimismo, y una visión muy clara de lo que se avecinaba. Es una autobiografía excelente, que relata de forma absolutamente extraordinaria y absorbente, los hechos de las dos guerras y sobre todo las sentidas y vívidas reflexiones, así como el gran análisis de los cambios sociopolíticos, su postura europeísta, su visión del exilio, sus vivencias intelectuales y sus relaciones con toda la intelectualidad europea, describiéndonos sus encuentros y sus interesantes conversaciones con las grandes figuras. Un documento excepcional y un testimonio esencial y conmovedor, donde vemos como el desencanto, la nostalgia y la amargura van creciendo en el autor, ante la destrucción de una Europa unida y de una sociedad plural de gran riqueza cultural, por el horror de la guerra y la barbarie. Una gran obra imprescindible, que nos aporta su conocimiento del espíritu europeo del momento, además de sumergirnos en su gran humanidad. Una obra fundamental para poder entender en la actualidad, Europa, los nacionalismos, el totalitarismo y el papel que puede llegar a tener la cultura. Calidad literaria, lección magistral de historia, extraordinaria cultura, un testimonio estremecedor de una época, profundo sentido de la libertad, sensibilidad, sinceridad y compromiso. Atención, muy válido en la actualidad. Una obra maestra. Totalmente recomendable. ¡Leamos a Zweig!


Gozar con una buena lectura no es meritorio, simplemente basta con dejarte llevar. Pero este libro tiene algo especial, muy especial. No solamente te permite disfrutar sino que enriquece. Te sumerge en la piel ajena, en la de un escritor que "sufre" una triple condición: es austriaco, es judío y es intelectual. No necesariamente por ese orden pero si son inequívocas condiciones para soportar una hiriente marginalidad, según el lugar y la época que te toque vivir. En este caso la Austria de la primera Guerra Mundial, la época convulsa de entre guerra, la gestación y estallido de la Segunda Guerra Mundial. Es obvia la marginalidad enunciada, con un Hitler y un nazismo ascendente, con gente aborregada, empujado por un falso fervor patriótico y nacional, en busca de chivos expiatorios que paguen las deudas ideológicas, morales y sociales que ellos mismos no han sabido enjuagar ni pulir. Es un libro magistral, que nos pone de cara a un pasado que muchos quieren cubrir con un velo de olvido y de ese modo poder repetirlo. No. No está escrito como un panfleto partidista, sino con una soltura que nos muestra sin tapujos cuan nefastas son las consecuencias de ignorar nuestro entorno, de bajar los ojos ante la gestación de periodos difíciles, donde habitualmente se benefician los mismos de siempre.


Acabo de finalizar esta obra maestra de Zweig, y obvio, no esperaba menos de él. Este libro es la esencia misma de este maravilloso escritor, con el que cada día me identifico más, en su forma de haber pensado desde la niñez, su pasión, su humanismo, su pacifismo, su amor por la vida, y aún así, le tocó vivir los dos episodios más nefastos de la historia de la humanidad nada menos que en su país, como patio trasero de Alemania. Reí, disfruté, sufrí, reflexioné con este poderoso legado que nos deja el austriaco, y no me queda más que agradecerle ese contagio por la pasión mística que transmite en cada palabra que escribió.


Ver, comprender y aprender subido a los hombros de este gigante ( parafraseando a Bernardo de Chartres) es algo que conmueve y de lo que uno da gracias. Estas 557 págs. son imperdibles. Mirar la historia de Austria, de la Primera Guerra Mundial, de Alemania, del inicio de la Segunda, etc. a través de sus propias vivencias - tan bien descriptas – apasiona por la claridad que aporta. Es un testigo comprometido, no solo involucrado. Desfilan su aguda crítica a su escolaridad austríaca, a la moral burguesa y artificial, a la corrosiva inflación que se abatió sobre Austria primero y sobre Alemania después, el anhelo de paz, el papel de los intelectuales, su experiencia de éxito por sus diversos “best-sellers”, … Maravillan: su providencial encuentro con Theodor Herzl ( fundador del Sionismo y padre espiritual del estado judío), con Rudolf Steiner ( austríaco creador de la antroposofía e inspirador de la pedagogía Waldorf), sus caminatas con Rilke (poeta y dramaturgo austríaco), su encuentro con Rodin ( el escultor francés), su enriquecedora amistad con Romain Rolland ( francés, autor de Más allá de la contienda y Premio Nobel de Literatura en 1915), la amistad con Gorki que se trae de su visita a Rusia ( donde visita la tumba a Tolstoi: la descripción es poética y profunda), la fructuosa relación con Benedetto Croce (filósofo, historiador y político italiano), su reencuentro con su “venerado” amigo Sigmund Freud ( al que fue a visitar acompañado de Dalí a su domicilio en Londres), entre otras tantas amistades. Zweig, un verdadero humanista y cosmopolita que - como judío - debió transitar el exilio, pero que se convirtió en un ciudadano del mundo por su denodado esfuerzo por una humanidad cada vez más libre. Un mundo que Zweig sintió que el nazismo había arrasado y que arrasaría en su totalidad. Aunque él haya sucumbido a la desesperanza en Brasil en 1942, esta autobiografía póstuma renueva - en cada lector - las esperanzas truncas de su autor.


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