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HISTORIA, POLÍTICA Y CIENCIAS SOCIALES

EL MUNDO DE AYER: MEMORIAS DE UN EUROPEO

STEFAN ZWEIG

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Sinopsis de EL MUNDO DE AYER: MEMORIAS DE UN EUROPEO

Un libro capital, referencia para entender los desvaríos de un siglo devastador. Testimonios de nuestro pasado reciente, escrito por un europeo empapado de civilización y nostalgia por un mundo, el suyo, que se iba desintegrando a pasos agigantados. Escritor extraordinariamente popular y testigo de excepción de los cambios que convulsionaron la Europa del siglo XX entre las dos guerras mundiales, Zweig recuerda, desposeído y en tierra extraña—en unas circunstancias personales de insospechado dramatismo—, los momentos fundamentales de su vida, paralela en mucho a la desmembración de aquella Europa central que se quería más libre y segura, al abrigo de la locura y la tormenta.

21 reseñas sobre el libro EL MUNDO DE AYER: MEMORIAS DE UN EUROPEO

Es un gran libro, a través de sus reflexiones y recuerdos podemos ver el cambio de siglo hasta el año de inicio de la 2° guerra. Y como todo libro de este escritor, que tiene un extraordinario sentido del pudor, casi no habla de si mismo, y con la misma rigurosidad de sus biografías, en estas memorias habla del mundo que pudo conocer desde su particular lugar de intelectual. Por lo mismo, poco sabemos de su vida privada, ni tampoco de su motivación como escritor, salvo pequeñas pinceladas como cuando indica que de una obra de 1000 paginas la revisa hasta dejar solo 200. ¡Qué ganas de haber leído esas otras 800 de "Carta de una desconocida", por ejemplo!. Hay pasajes muy interesantes donde aparece James Joyce, Strauss, Freud. 100% recomendable. (lista: 2021 Junio: Mes de repechaje, de libros)


Magnífica autobiografía de unos de mis autores favoritos. Escrita en plena Segunda Guerra Mundial y poco antes de suicidarse exiliado en Brasil. Interesante como un humanista y pacifista como Zweig relata su vida y sobretodo los acontecimientos de fin de siglo XIX, principios de siglo XX, la Primera Guerra, el período entre Guerras y finalmente el inicio de la Segunda Guerra. Relata como era la vida de la burguesía judía de Europa occidental a la cual pertenecía, a su familia acaudalada por tener padre industrial y al esnobismo de la familia de su madre. También cuenta como era el Imperio Austríaco antes de las Guerras, en donde lo alemán se unía con lo italiano, español, francés, flamenco, etc. dándole un halo cultural diferente a Viena. Por allí pasaba lo mejor del arte mundial. Describe asimismo la importancia de los estratos sociales de Alemania y la Austria alemana del S. XIX hasta la Primera Guerra y sobretodo explica por que siempre eligió en sus novelas y biografías al vencido y no al héroe (Americo Vespusio sobre Colon, María Estuardo sobre Isabel, Erasmo sobe Lutero). Por último, y más allá de las historias con varias personalidades de la época como Freud, Strauss, Dalí, Herzl, Mann, Rilke o Verhaeren, se denota en Zweig un europeista nato y convencido. Una lástima que no haya podido ver la Unión Europea varios años después. Yo divido generalmente los libros entre los que me entretienen y los que me enseñan. En este caso, se fusionaron los dos conceptos. Me entretuvo y aprendí mucho de historia al mismo tiempo.


Escrita en sus últimos años de exilio (1939-1941) y poco antes de su suicidio, fue publicada póstumamente en Estocolmo. Un magnífico libro, una obra extraordinaria capaz de atraer nuestra atención desde sus primeras páginas. Siempre es un enorme placer leer a Zweig. Es un excelente repaso a la cultura europea de principios de siglo, así como un testimonio conmovedor y fiable para comprender la historia del siglo XX y los momentos cruciales de la época. Con un estilo que nos atrapa, es el gran estilo Zweig, nos presenta su visión, un tanto nostálgica, de su querida Europa y de como desapareció ese "mundo de ayer" la derrota de la civilización y la cultura que sucumbe ante los instintos. Stefan Zweig, un privilegiado, nacido de una familia de la alta burguesía vienesa, nos narra sus primeros años y su formación y aprendizaje de escritor, también hace un magnífico y siempre interesante repaso a la cultura europea, apareciendo por tanto los nombres de Rilke, Freud, Rodin, Strauss, Hofmansthal, o Verhaeren y tantos otros intelectuales que impregnan todo el libro. Sin embargo, es la descripción, primero del Imperio austrohúngaro, el espíritu europeo y el período de paz y seguridad lo que se contrapone a la tormenta, que se inicia en Europa desde 1914, la guerra, el intervalo de entreguerras y por último el ascenso de los nazis y la segunda guerra mundial, que el autor verá comenzar en una situación trágica que nos va descubriendo y que destruye la libertad individual. Entonces irrumpe el pesimismo, y una visión muy clara de lo que se avecinaba. Es una autobiografía excelente, que relata de forma absolutamente extraordinaria y absorbente, los hechos de las dos guerras y sobre todo las sentidas y vívidas reflexiones, así como el gran análisis de los cambios sociopolíticos, su postura europeísta, su visión del exilio, sus vivencias intelectuales y sus relaciones con toda la intelectualidad europea, describiéndonos sus encuentros y sus interesantes conversaciones con las grandes figuras. Un documento excepcional y un testimonio esencial y conmovedor, donde vemos como el desencanto, la nostalgia y la amargura van creciendo en el autor, ante la destrucción de una Europa unida y de una sociedad plural de gran riqueza cultural, por el horror de la guerra y la barbarie. Una gran obra imprescindible, que nos aporta su conocimiento del espíritu europeo del momento, además de sumergirnos en su gran humanidad. Una obra fundamental para poder entender en la actualidad, Europa, los nacionalismos, el totalitarismo y el papel que puede llegar a tener la cultura. Calidad literaria, lección magistral de historia, extraordinaria cultura, un testimonio estremecedor de una época, profundo sentido de la libertad, sensibilidad, sinceridad y compromiso. Atención, muy válido en la actualidad. Una obra maestra. Totalmente recomendable. ¡Leamos a Zweig!


Gozar con una buena lectura no es meritorio, simplemente basta con dejarte llevar. Pero este libro tiene algo especial, muy especial. No solamente te permite disfrutar sino que enriquece. Te sumerge en la piel ajena, en la de un escritor que "sufre" una triple condición: es austriaco, es judío y es intelectual. No necesariamente por ese orden pero si son inequívocas condiciones para soportar una hiriente marginalidad, según el lugar y la época que te toque vivir. En este caso la Austria de la primera Guerra Mundial, la época convulsa de entre guerra, la gestación y estallido de la Segunda Guerra Mundial. Es obvia la marginalidad enunciada, con un Hitler y un nazismo ascendente, con gente aborregada, empujado por un falso fervor patriótico y nacional, en busca de chivos expiatorios que paguen las deudas ideológicas, morales y sociales que ellos mismos no han sabido enjuagar ni pulir. Es un libro magistral, que nos pone de cara a un pasado que muchos quieren cubrir con un velo de olvido y de ese modo poder repetirlo. No. No está escrito como un panfleto partidista, sino con una soltura que nos muestra sin tapujos cuan nefastas son las consecuencias de ignorar nuestro entorno, de bajar los ojos ante la gestación de periodos difíciles, donde habitualmente se benefician los mismos de siempre.


Ver, comprender y aprender subido a los hombros de este gigante ( parafraseando a Bernardo de Chartres) es algo que conmueve y de lo que uno da gracias. Estas 557 págs. son imperdibles. Mirar la historia de Austria, de la Primera Guerra Mundial, de Alemania, del inicio de la Segunda, etc. a través de sus propias vivencias - tan bien descriptas – apasiona por la claridad que aporta. Es un testigo comprometido, no solo involucrado. Desfilan su aguda crítica a su escolaridad austríaca, a la moral burguesa y artificial, a la corrosiva inflación que se abatió sobre Austria primero y sobre Alemania después, el anhelo de paz, el papel de los intelectuales, su experiencia de éxito por sus diversos “best-sellers”, … Maravillan: su providencial encuentro con Theodor Herzl ( fundador del Sionismo y padre espiritual del estado judío), con Rudolf Steiner ( austríaco creador de la antroposofía e inspirador de la pedagogía Waldorf), sus caminatas con Rilke (poeta y dramaturgo austríaco), su encuentro con Rodin ( el escultor francés), su enriquecedora amistad con Romain Rolland ( francés, autor de Más allá de la contienda y Premio Nobel de Literatura en 1915), la amistad con Gorki que se trae de su visita a Rusia ( donde visita la tumba a Tolstoi: la descripción es poética y profunda), la fructuosa relación con Benedetto Croce (filósofo, historiador y político italiano), su reencuentro con su “venerado” amigo Sigmund Freud ( al que fue a visitar acompañado de Dalí a su domicilio en Londres), entre otras tantas amistades. Zweig, un verdadero humanista y cosmopolita que - como judío - debió transitar el exilio, pero que se convirtió en un ciudadano del mundo por su denodado esfuerzo por una humanidad cada vez más libre. Un mundo que Zweig sintió que el nazismo había arrasado y que arrasaría en su totalidad. Aunque él haya sucumbido a la desesperanza en Brasil en 1942, esta autobiografía póstuma renueva - en cada lector - las esperanzas truncas de su autor.


Fouché, el genio tenebroso, me llevó en volandas hasta la autobiografía de este judío, no judío, Stefan Zweig. Publicada en 1942 poco después de su suicidio por su convencimiento de que el nazismo se extendería por todo el planeta, se trata, en mi opinión, de una novela impregnada de medias verdades. Me explico: hijo de una familia judía acomodada, viajó por todo el mundo y conoció a personalidades de la talla de Richard Strauss, Albert Einstein o Sigmund Freud. Influencias estas que conducirían a su carácter europeo universal y pacifista pero que, si uno mira bien entre las páginas de su autobiografía, puede descubrir que su vida es demasiado idílica en cuanto a su ideología. Omitir lo que a uno no le gusta es humano y, por supuesto, no le resta mérito a este increíble escritor. Durante esta obra estallará la Primera Guerra Mundial y comenzará la Segunda y él, será un espectador de lujo en un mundo que se desmorona poco a poco, otra vez. Muy muy recomendable.


Narración en primera persona por parte de uno de los escritores más queridos de aquel momento de la sociedad europea de inicios del siglo XX. Hace al lector revivir los acontecimientos, sobre todo la guerra


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