Calificar:

8,0

95 votos

Sinopsis de EL LAPIZ DEL CARPINTERO

13 reseñas sobre el libro EL LAPIZ DEL CARPINTERO

En Argentina, si hubiera nacido 20 años antes, y si hubiera tenido la mala suerte que revisaran mi librero y encontraran, por ejemplo, el libro " Operación Masacre" de Rodolfo Walsh, un grupo comando me hubiera secuestrado, me hubiera mandado a un centro de detención, como la E.S.M.A, me hubieran interrogado, torturado, seguramente me hubieran aplicado una picana eléctrica en mis pechos y en mis genitales, me hubieran violado reiteradas veces, y de haber quedado embarazada (o de haber sido detenida ya en ese estado) me hubieran retenido hasta tener a mi bebe y me lo hubieran robado ( sí, la expropiación de bebes fue muy popular durante la dictadura militar argentina). Después de esto es probable que me asesinaran y tiraran mi cuerpo desde un avion al mar, para que mis padres nunca supieran que fue de su hija. Así que yo no seré española y del franquismo, ni jota, pero sé lo que es nacer en un país donde pensar, e incluso leer, alguna vez fue peligroso. Por lo que este libro, a pesar de mi ignorancia me llega y me conmueve. Pero lo interesante es que Manuel Rivas rompe con lo esperado y nos muestra la otra cara. Porque este relato está mayormente narrado por un guardia, un represor, la mano detrás del fusil. Y a pesar de que los encerrados, vejados y fusilados eran los otros, el personaje que mas sufre, carcomido por fantasmas y frustraciones, es este hombre. Y el autor de esta manera te deja pensando si esta gente que perdió toda su humanidad en el proceso, no fue otra victima mas. (eso piensa Rivas, yo no perdono ni olvido, para mí fueron unos cerdos)


"Cualquier reliquia de los muertos es preciosa si se les valoró en vida." Rivas escribe una historia triste y desoladora trazando algunos horrores de la Guerra Civil Española plasmados en la conciencia de un pintor y su lápiz de carpintero. A través de los ojos de Herbal, un guardia de prisión destinado en Galicia y que narra de forma retrospectiva un drama cargado sobre su conciencia donde cabe un retrato de emociones y sentimientos, donde el amor, la poesía y los desastres que acarrea la contienda quedan reflejados en la pupila del lector. Una manera peculiar de escribir, que puede que necesitemos una parada y reestructuración en un principio para situarnos debidamente entre espacios temporales y saltos entre personajes, pero que merece la pena entregarse y agarrarse a la historia de ese lápiz, conductor de memorias y portador de almas, entre trenes humeantes, enfermedade y relatos del folclore gallego en mugrientos patios carcelarios narrados por hombres que esperan la muerte, que van tejiendo una red de realidad inteligente. Manuel Rivas retoma el hilo de la guerra española, pero El lápiz del carpintero no es una historia más sobre aquella guerra, que estremeció a un país, de fantasmas amputados o lavanderas que crean belleza en un amanecer, que continúa hasta nuestros días con heridas sin cicatrizar. Trata de la vida de hombres que morían por unos ideales (aunque fuera dibujando estrategias en sistemas futbolísticos) y mujeres amparadas en el lado más salvaje de la vida. Mientras, el amor podía ocupar un espacio en el abismo de la desesperanza.


Entre los horrores de la guerra está la culpa de haber matado a alguien y no hay peor castigo que la compañía de esa alma errante que no deja en paz la consciencia del asesino, como si de una máquina de tortura se tratara. Ese fantasma que no le deja vivir en paz, que le susurra al oído en forma de lápiz de carpintero. Ese es el lápiz que llevaba detrás de la oreja el pintor antes que el guardián de prisión le arrebatara para siempre su arte y su aliento. Y en medio de la inmundicia, la sangre, la enfermedad, el frío, el miedo, el hambre y las injusticias perpetradas asoma una luz, la única que es clara y sincera, la única que abriga el corazón. Una luz en forma de amor y de esperanza que suspira para llegar a ser algún día una sola alma. Una bella historia de amor que consigue sobrevivir a tanta oscuridad. He leído bastantes libros sobre la Guerra Civil Española y la Postguerra, pero esta historia consigue ser distinta, original. Narrada desde el punto de vista de ese guardián de prisión que arrastra los remordimientos en forma de espíritu que le recuerda lo que hizo. Y ese lápiz de carpintero como hilo conductor. Al principio me costó entrar en la historia por la forma como está narrada, con saltos temporales y de personajes, pero después me faltaron páginas deseando alargarla.


Leer a Manuel Rivas siempre, siempre es una ledicia... Seguramente alguno de vosotros pensaréis: "será delicia, bruta. Se te ha colado la dislexia..." Pues no, ledicia en gallego significa felicidad, alegría... Y eso es lo que me provoca O lapis do carpinteiro (lo leí en su versión original, en gallego) que aunque sea una historia de postguerra también lo es de amor, de esperanza, de ideales y de fortaleza. O lapis do carpinteiro es la historia de Daniel y Marisa, pero tambien de Herbal, una sombra que es testigo del amor de los otros dos. Pero también es la historia entretejida de las dos Españas que quedaron después de la guerra civil: la España de la victoria y la España del miedo y la miseria. Da igual en que versión leas El lápiz del carpintero, si en gallego o en castellano, Manuel Rivas es un maestro de la poesía en prosa, de las metáforas y del hilvanar belleza con palabras. Siempre, siempre es una delicia (y ahora sí que sí). En gallego tenemos palabras como feitizo, agarimo e aloumiño. Hechizo, caricia y consuelo (traducción libre, que no me lo tengan en cuenta los filósofos 🙏) y eso es lo que teje Rivas con su novela: el hechizo del amor verdadero, la caricia del ser amado y el consuelo en la peor de las suertes. Feliz lectura.


Manuel Rivas tiene una manera tan preciosa de relatar esta historia que emociona. Esa doble moral interna que invade a Herbal, entre lo que está bien y lo que no, el remordimiento de conciencia y el papel del pintor para que le guíe esta última. No deja de ser una novela que, en partes, te corta la respiración. La posguerra fue una verdadera crueldad que aún hoy se respira y justo eso te transmite esta historia.


No me ha enganchado, es más, he estado a punto de dejarlo. Solo mi amor propio me obligó a continuar. No entendí la forma de escribir el libro. A veces ni siquiera llegaba a conectar pasajes. La temática tenía buena pinta (Guerra Civil Española), pero el resultado final: difícil de leer y comprender. Rivas, me esperaba más de ti.


lecturentena.blogspot.com Ha sido un error adquirir este libro. No digo que la historia sea mala, sino que a mí personalmente no me ha gustado. Un libro escrito "de corrido", es decir, no separa ni diálogos, ni narradores, ni tiempo en la historia. No sabes si está hablando Herbal o da Barca... No sabes si la historia la están contando ahora como si fuese un recuerdo o si estás en el momento de los hechos. No sabes quién habla ni lo que dice en cada momento. Los diálogos son frases seguidas, no se diferencia lo que se dice de lo que no es hablado. No ha sido una lectura fácil para mí. Me he planteado en varias ocasiones abandonar...pero no es mi estilo. La he terminado, no sin esfuerzo, y eso que sólo tiene 166 páginas. Os pongo por aquí un resumen rescatado de internet, para que sepáis un poquito más de esta novela y os decidáis a leerla o no. Espero que sea de ayuda.


Plena guerra civil Española, un pintor dibuja el pórtico de la gloria con un lápiz de carpintero, desgarradora historia donde el amor vence a la desesperación.


MÁS LIBROS DEL AUTOR MANUEL RIVAS


TAMBIÉN SE BUSCÓ EN LITERATURA CONTEMPORÁNEA


FRASES DEL LIBRO EL LAPIZ DEL CARPINTERO

Doctor, póngale que no se preocupe por mí. Que mientras ella viva, yo nunca moriré. Que cuando me falte el aire, respiro por su boca."


Publicado pormarenpergamino

Pero le diré una cosa, madre Izarne, si Dios existe, es un ser esquizoide, una especie de Doctor Jekyll y Mister Hyde. Y usted pertenece a su lado bueno."


Publicado pormarenpergamino

el humano no es fruto de la perfección, sino de una enfermedad


Publicado porSylviabcn

Una mujer, arrodillada ante su marido muerto, le había gritado con los ojos enrojecidos:¡SOLDADO, TÚ TAMBIÉN ERES PUEBLO! (😭)"


Publicado pormarenpergamino

La Biblia es el mejor guion que se hizo, por ahora, de la película del mundo.


Publicado porPaco Garrido

Yo creo que la risa la inventó el chimpancé la primera vez que se encontró en aquel escenario con el Homo erectus . Imaginaos. Un tipo erguido, sin rabo y medio pelado. Patético. Para morir de risa.


Publicado porSylviabcn