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Sinopsis de EL INFINITO EN UN JUNCO

De humo, de piedra, de arcilla, de seda, de piel, de árboles, de plástico y de luz... Un recorrido por la vida del libro y de quienes lo han salvaguardado durante casi treinta siglos.

125 reseñas sobre el libro EL INFINITO EN UN JUNCO

¿De dónde vienes Irene? De Caesaraugusta ¿Y qué haces? “Escribo para que no se rompa el viejo hilo de voz”. Y para que nosotros, los amantes de los libros sepamos de quiénes somos herederos. Y porque debemos a los libros la supervivencia de las mejores ideas fabricadas por la especie humana. Ya entendí ¡Mil gracias Irene! Y te digo, que haré lo que hago pocas veces, recomendar tu libro, para que lo leamos todos. Incluidos aquellos que no leen. Que lo hagan,tal vez no ahora, pero sí en algún momento de la vida. Y sin prisas para disfrutarlo y porque a ritmo rápido puede ser abrumador. Pocos libros logran de manera tan rotunda hacer realidad aquello de viajar a través de sus páginas en el tiempo y en el espacio. Sólo con los movimientos de mis dedos y de mis ojos, he recorrido 5000 años de historia y muchos lugares, para conocer y reconocer personas que nos han dejado una herencia: la de la palabra escrita en tablillas de arcilla, en papiros, pergaminos, códices y papel. Una aventura deslumbrante, vivida sin salir del hogar en estos tiempos difíciles. Se me ocurren al menos cuatro razones para leer El infinito en un junco: Por placer: Irene escribe también en tono poético. Y es cosa de dejarse llevar por sus sencillas pero profundas reflexiones. Su narración está plagada de vivencias personales, que me conectaron y muchas veces me conmovieron, como en el episodio de sus vicisitudes en el colegio, los recuerdos de aventuras lectoras con su madre y su abuelo, el que creía en la generosidad. Por deber: Esto que tenemos hoy ha sido una construcción colectiva, de siglos de esfuerzo y creatividad. Conocer de la censura, los libros prohibidos, los libros perdidos. Los destruidos por el fuego y la estupidez humana. ¿Por qué un libro de tan inocente título como “El arte de amar” fue censurado y le costó el exilio y la muerte a su autor, un tal Ovidio? Por aprender: ¿Por qué algunos libros se transforman en clásicos? ¿Qué son los clásicos? Tal vez son esos libros que “se parecen a esos viejos rockeros siempre activos que envejecen en los escenarios, pero se adaptan a todo tipo de público y así nadie los ignora”. El futuro siempre tiene algo del pasado. Por no olvidar: De la antigüedad nos llegan voces como las de Séneca que nos dice “los homicidios individuales los castigamos, pero ¿qué decir de las guerras y del glorioso delito de arrasar pueblos enteros? Hechos que deberían condenarse los elogiamos porque quién los comete lleva las insignias de general". Hace 2000 años nos rayó la cancha, pero ¿a cuántos generales hemos reverenciado en los libros de historia de cada país por haber arrasado y sojuzgado esos pueblos en nombre de la “causa” sea cual fuere? Y recordar siempre que existió la grandiosa biblioteca de Alejandría, centro glorioso del saber en la Antigüedad, magna obra de los gobernantes Ptolomeos. Rememorar también la visión, perseverancia y valentía de Heródoto, Esquilo y tantos otros seres humanos. Y también que no todo lo que brilla es oro, allí están las dudas sobre parte del legado de Platón. Este libro por alguna razón me ha hecho navegar en un viaje hacia mi infancia, aquella que siempre es un reservorio de emociones guardadas. Allí aparece, nítida como si fuera ayer, Laura Alcayaga, profesora de profesión, maestra de vocación. Mi maestra de la escuelita de básica, donde además, era directora. Orgullosa sobrina nieta de Lucila Godoy Alcayaga, conocida como Gabriela Mistral, nuestra Premio Nobel, aquella que era más que una poetisa, adelantada a su época. Tal vez por eso, la maestra Laura también tenía una afición enorme por las letras escritas. Poseía una respetable biblioteca, la única en 40 kilómetros de campos e islas a la redonda, un faro que desde Huelmo proyectaba su luz. Y abrió sus puertas para todos los que quisieran ver y leer, entre ellos yo, uno de sus alumnos para que pudiera tímidamente cruzar la puerta y tocar vacilante los lomos de los libros que guardaba con amor. Se hicieron frecuentes mis viajes de infancia en fines de semana a lomos de la yegua Plumilla - la Papaya ya no estaba-, porque su casa quedaba lejos, para entregar religiosamente los libros en préstamo y recoger con unción los nuevos que acompañarían mis noches a la luz de la vela. Así pude disfrutar los Mampato, los Cabrito, los libros de Coloane, de Salgari, de London, encandilarme con Robinson Crusoe y hasta el Quijote se me atravesó en versión resumida. Por todo ello, leyendo esta obra me he acordado de ti maestra Laura, porque en el infinito de tus libros, descubrí lo vasto del mundo y en parte soy lo que soy por eso. Gracias a ti tuve mi propia biblioteca de Alejandría. Enorme, mágica, esplendorosa. Y estaba en tu casa.


Irene Vallejo escribió una bomba de conocimiento. En su momento nos preguntamos ¿Cuál es el origen de los libros? ¿de donde provienen? Y otras preguntas complejas, las cuales varias aún se investigan. El infinito en un junco es un ensayo denso, me di el tiempo de leerlo y a la vez investigar sobre la marcha, oír la voz de los antepasados, es mucha información la que se recopila, me tome mi tiempo, investigué y conocí a valientes, rebeldes y revolucionarios escritores y escritoras. A pesar de los castigos que conllevaría ir encontra de la autoridad, muchos que no se doblegaron y gracias a ellos hoy tenemos mas claridad de la historia. Irene Vallejo me impresionó notablemente, su obra esta muy bien escrita, se nota su dedicación y el estudio, aprendí tanto de ella y el infinito en un junco... Conocí a muchos personajes notables de la época, Heródoto, Eurípides, Livio Andrónico y sobre la dinastía Ptolemaica, y como no mencionar a estas grandes mujeres Safo, Aspasia, Hipatia, Sulpicia, que se abrieron paso y progresaron en una Era en donde a las mujeres se le negaba el conocimiento. Es admirable. Gracias Irene, ya quiero leer otros de tus libros.


Ensayo muy denso sobre el origen de los libros y las bibliotecas, aderezado con personajes históricos, que buscaron la eternidad fundando inmensas bibliotecas. Me quedo con el título del ensayo, que se refiere al junco de papiro, originario del río Nilo, que fue soporte de abundantes textos de la Antigüedad. De ahí su poder infinito y perdurable. Una hermosa metáfora.


41/2021 EL INFINITO EN UN JUNCO Esta es una fabulosa aventura colectiva protagonizada por miles de personas que, a lo largo del tiempo, han hecho posibles y han protegido los libros: narradoras orales, escribas, iluminadores, traductores, vendedores ambulantes, maestras, sabios, espías, rebeldes, monjas, esclavos, aventureras… Lectores en paisajes de montaña y junto al mar que ruge, en las capitales donde la energía se concentra y en los enclaves más apartados donde el saber se refugia en tiempos de caos. Gente común cuyos nombres en muchos casos no registra la historia, esos salvadores de libros que son los auténticos protagonistas de este ensayo. Una joya que atrapa y seduce desde la primera página, solo que en un terreno diferente: en este caso, la escritora Irene Vallejo nos acompaña en un fantástico viaje por la historia de los libros. Este es un libro sobre la historia de los libros. Un recorrido por la vida de ese fascinante artefacto que inventamos para que las palabras pudieran viajar en el espacio y en el tiempo.📖📖VIVA


Irene Vallejo me ha llevado a un viaje fascinante a través de la historia del los libros. Me ha instruido y me ha hecho disfrutar. Vallejo podría haber hecho un libro académico por su experiencia y saber, que seguramente nos habría aburrido a más de la mitad de los mortales, pero se ha esmerado en hacerlo desde una óptica objetiva y abierta, donde la investigación e información que transmite se convierte en pasión. Algunos le han llamado libro divulgativo; otros, ensayo con trazos autobiográficos; para mi ha sido (también, si se quiere, divulgativo y ensayo) un viaje a través de la historia de la literatura. Una guía donde una maestra de clásicas se ha sentado frente a mi y me ha contagiado su entusiasmo por los libros, y por la historia de éstos. Tal vez, para los más eruditos sea un libro superficial y baladí, donde falta sustancia, pero sinceramente, para mi todo él ha sido un libro para instruirme y para conocer más de este maravilloso mundo que son los libros.


El infinito en un junco es un maravilloso ensayo sobre los libros. En él, la autora, Irene Vallejo, nos describe todo lo que tiene que ver con estos artefactos: su creación en diferentes soportes, como el papiro y el pergamino, su distribución en librerías y bibliotecas , una de sus funciones, la de ayudarnos a superar los momentos más difíciles de nuestras vidas, etc. El libro se divide en dos partes: el libro en Grecia y el libro en Roma. También nos muestra retazos de la historia de la literatura griega antigua (los mitos, la invención de la tragedia y la comedia, etc.) y romana, apareciendo citas y fragmentos de autores famosos de la Antigüedad. Aparecen datos sobre las costumbres griegas y latinas. Me ha encantado el ensayo. Aunque es denso, porque contiene mucha información, lo cuenta todo de forma agradable, a veces poética, y estableciendo paralelismos entre hechos de la Edad Moderna y la antigua o entre la literatura de estas dos épocas (por ejemplo, la censura en la obra de Platón y en 1984). La erudición de la autora aparece mezclada también con ejemplos de la vida cotidiana. Lo único que no me ha gustado han sido los spoilers de novelas como El nombre de la rosa o El lector. Por lo demás, recomiendo encarecidamente esta obra, ya que en todas sus páginas se trasluce el amor de la escritora por los libros y la literatura.


El libro me tramó, como no podía ser de otra manera. Se encuentra formado por una serie de historias muy interesantes y bien documentadas sobre lo que ha acontecido a lo largo de los tiempos con un objeto que hace parte indispensable de la vida cotidiana, al menos la nuestra: el libro. Hace énfasis en el “mundo antiguo”, pero, a medida que va contando esas historias, la autora realiza una serie de paralelos con la vida actual y con otros tiempos remotos, paralelos que engrandecen esa obra porque muestra la dedicación y el estudio profundo que tuvo que realizar para poder escribirla. Está muy bien documentada por lo que impone para el lector que sea un libro de consulta y de culto sobre la historia de los libros. Es eso, un libro histórico. Las personas que pensaron que se encontrarían con una novela sobre la creación de los libros y cómo pudieron estos influir en una época a través de la vida de unos personajes, se equivocaron pues este no es un libro para tal fin. Me pareció acertado que la autora haya partido, para efectos de plasmar su escrito, del mundo griego, del deseo de conquista de Alejandro Magno, porque fue precisamente desde ese momento que el mundo (al menos el conocido) comenzó a ser uno solo. Hubo intercambio cultural que permitió que se fueran edificando muchos conceptos y, a su vez, que se fuera adoptando por parte de los distintos territorios de aquello que había funcionado en otros lugares. La autora muestra que el libro es la culminación de un proceso que comenzó -claramente- con la escritura; un proceso que se fue perfeccionando para ser lo que ha sido. El libro, cómo lo señala la autora, tiene vocación de eternidad. Hace falta palparlo, abrirlo, olerlo, leerlo y descubrir esa realidad alterna qué hay en él; esas enseñanzas; esas vivencias que nos son heredadas de un ser ajeno. La lectura histórica me enriquece, me hace feliz. Poder hacer una línea temporal entro lo que he tenido la oportunidad de leer acerca de otros temas y lo que la autora muestra sobre la historia de los libros me pareció excepcional. Tener la posibilidad de aprender un poco más sobre aquello que aconteció tiene precio, y ese precio es muy bajo y tiene que ver con adquirir el libro y comenzar a leerlo. Un precio muy bajo respecto del beneficio que infiere leerlo.


Cuando alguien maneja un bisturí necesita temple y precisión . E, Irene Vallejo demuestra que le sobran esas cualidades pero intercambiando el bisturí cortante y destructor por una pluma enhebradora de palabras. Lo primero y más importante es que tenemos un ensayo fresco, aventurero y sin vericuetos, escrito como una novela histórica sobre el nacimiento de los libros, el nacimiento de la escritura en piedra, en tablillas de arcilla, sobre rollos de papiro,de pergamino tensado en bastidores de madera y de las bibliotecas como la de Alejandría hasta las de nuestros días. Escrito con esperanza,con la esperanza de que todos los amantes a la lectura nos sintamos héroes defensores de palabras,de conocimiento, anónimos salvadores de los libros. Como ensayo y libro de no ficción nacido en septiembre de 2019 y convertido en superventas rápidamente en España está siendo un boom! , he leído la 21° edición y creo que el éxito es merecido, atreviéndome a recomendarlo a los apasionados de la Historia porque este libro ahonda en ella, en la historia de los libros desde hace casi treinta siglos hasta el día de hoy y ese ayer de treinta siglos deja al final del libro un índice onomástico completísimo que un servidor a partir de ahora lo usará, y mucho. Aviso a navegantes que I. Vallejo nos deja varios reseñones spoiladores de algunos libros actuales como : "La librería ambulante (C. Morley) "El lector" (B. Schlink) "País de las últimas cosas"(P. Auster) y "Austerlitz" de (W. G. Sebald), entre otros. En fin, es un ensayo que te obliga a jurar amor platónico hacia los libros y ese amor será eterno, infinito. "En una biblia del siglo XIII, el escriba, agobiado por la escasez de material, anota al margen: <<Oh, si el cielo fuera de pergamino y el mar fuera de tinta>>" .


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