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Sinopsis

La historia tiene lugar en el pequeño pueblo francés Gyors de la Montagne, y podría suceder ayer, hoy o mañana. Todo se centra en una pequeña plaza mayor, sobre todo, en lo alto de una columna.La columna sustenta la estatua ecuestre del Conde Italo Rodari, un prohombre de la zona y reclamo turístico del pueblo. Después de que durante una tormenta un rayo parta la estatua en mil pedazos, el pueblo ya se preparaba para enfrentarse a una involuntaria travesía por el desierto, despojados de su mayor fuente de ingresos.Pero un hecho insólito sorprenderá a todos sus habitantes: un desconocido se instala en lo alto de la columna para quedarse, dice, todo el tiempo que le dejen.El alcalde de Gyors de la Montagne, Pierre Laville, y su asesor Serge deberán decidir qué hacer con su extraña y excepcional petición. Ésta es una historia sobre la libertad, la confianza y la responsabilidad de gobernar de las personas. Sobre el mundo de hoy en día y su velocidad. Y sobre la aventura interior de un hombre que, comprometidocon su íntima búsqueda de conocimiento, tomará los caminos más inesperados.

Año de publicación:2019

6 reseñas sobre el libro EL ESTILITA

En este pequeño libro yace la idea de que la historia no es el simple relato objetivo de fechas y sucesos, sino una construcción de sentido arbitraria. La frase " La historia la escriben los vencedores" , tiene asidero en " El estilita", ya que el autor demuestra que detrás de cada hazaña historica, cada heroe y hasta cada monumento, hay tanta manipulación como para hacer que la historia tenga mas ficción de la que creemos. Pero lo genial de este libro es que este tema tan rígido y pomposo, que bien podría ser un completo embole, es tratado de una forma amena, simpática y llevadera, de la mano de Costak que aunque sutil, no deja de ser irónico, riéndose bastante de toda la cuestión. En un pueblito frances, un rayo derriba la estatua y atracción turística local, produciendo un verdadero caos en el que se tambalean los espiritus, los puestos de poder y los intereses económicos. Y en pleno colapso, un pordiosero se sube arriba de la columna en la que estaba emplazada la antigua estatua. El tema es que nadie sabe para que diablos lo hace: reza, contempla, protesta? Pues ante la duda, cada quién construirá una verdad, de esas que sospechosamente benefician a unos y no a otros.


Los estilitas eran aquellos que antiguamente se subían sobre una plataforma colocada en la cima de una columna para reflexionar y estar más cerca de Dios. Luego de que una tormenta eléctrica acabara con la estatua ícono y principal atractivo de un pueblo francés, un hombre se instala encima de la columna vacía que la sostenía. No hace proclamas, no protesta, ni intenta reivindicar nada, simplemente quiere quedarse ahí hasta que lo saquen. Por cierto, llama la atención del pueblo y sus autoridades y luego, de los medios de comunicación de todo el mundo. Es noticia mundial y motivo de peregrinación. La historia tiene aroma a cuento y sabor a fábula. Una historia hecha para el reposado disfrute de la lectura, en que rescato la sencillez y aparente falta de pretensiones del relato. Pero, al escarbar en lo que se está leyendo aparece el mensaje. Ese que hace pensar en el sentido de la vida, en nuestro verdadero objetivo y la forma como podemos lograrlo. En tercer lugar, habría que decir que también se ofrece una propuesta, la de poner la pelota al piso en términos futbolísticos, la de enfrentar el ritmo de la vida moderna y buscar la calma, mirar a los otros, mirarse a sí mismo. Y finalmente, hay también una invitación: en el devenir de la lectura, uno puede co-crear (funciona aún mejor con una copa de un buen Carmenere al alcance de la mano libre), acompañar, ir escribiendo el libro, anticiparse a los giros, imaginarse variantes, en un guión siempre abierto. Un relato con la metáfora de “todas las cosas diferentes que podíamos hacer a la hora de vivir y convivir”. “Quién no tiene nada y es feliz, lo tiene todo”. Gracias por esto, Uri Costak. Esperaremos tu libro siguiente.


El Estilita es una novela corta que invita a la reflexión sobre la rapidez con la que vivimos hoy en día y cómo las personas nos distraemos fácilmente por las redes sociales, chismes, prensa amarillista, hechos históricos corrompidos por beneficio y una rutina cíclica que nos consume sin darnos cuenta. El autor, con una prosa ligera, amena y cero pretenciosa nos muestra cómo un pueblo francés se tambalea, económica y socialmente, por la pérdida de un monumento icónico y sin previo aviso, un Perfecto desconocido se aposenta en la columna del monumento caído y crea conflictos internos entre los habitantes y entre los políticos, porque este hombre sin hogar y pasado les muestra que el mundo es más que una rutina y cada quien ve el mundo por lo que lleva dentro de sí. Es un libro que vale la pena leer, pues de una manera sencilla y un tanto hilarante el autor nos hace reflexionar y cuestionarnos ¿Hacia dónde vamos?.


Partimos de un hecho en principio sin mayor importancia cómo es que un rayo destroce la estatua de un conde en la plaza de un pueblo francés. Pero esa estatua en realidad lo es todo para el pueblo ya que es el principal reclamo turístico y fuente de ingresos para sus habitantes. Lo más insólito es cuando de la noche a la mañana en lo alto de la columna que sostenía la estatua aparece subido un hombre con la intención de quedarse todo el tiempo que le dejen. Y a partir de ahí se genera toda una expectación y debate en torno a él, sobre cuáles son sus motivos, qué pretende y si se le debe o no permitir seguir ahí. El estilita me ha supuesto un auténtico regalo para los sentidos y para el alma. Me ha emocionado e impactado de tal forma que me es casi imposible expresar todo lo que me ha hecho sentir. Me ha hecho reflexionar sobre el sentido de la vida, sobre la libertad de decidir y poder escapar de los convencionalismos fijados por la sociedad, de la necesidad de pararse y observar al mundo y a lo que te rodea con otros ojos para poder encontrarse a uno mismo. En cuánto a la forma que está escrito para mi es pura magia, con una sensibilidad y belleza que aún tengo los sentimientos a flor de piel. ¡ Es una auténtica delicia !


Lindo libro. Simple historia de un pequeño pueblo francés. Habla de reinventarse. De que no hay mal que por bien no venga. Y nos enseña lo que es dar sin pedir nada a cambio, agradeciendo y siendo humilde. Recomendado. Se lee en un día.


Una historia mínima y todo lo que desata en una comunidad pequeña de un pueblito francés. Especial para los que se deleitan observando la esencia simple y profunda de la vida.