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Sinopsis

Primera entrega de la trilogía «El descubrimiento de las brujas». Un manuscrito embrujado, una historia de amor prohibida, una protagonista que reniega de sus orígenes... En el corazón de la Biblioteca Bodleiana de Oxford, la apasionada historiadora Diana Bishop se topa en medio de sus investigaciones con el manuscrito identificado como Ashmole 782. Descendiente de un antiguo linaje de brujas, Diana intuye que el manuscrito está relacionado de alguna manera con la magia, pero no quiere tener nada que ver con la brujería. Y después de tomar algunas notas sobre sus curiosos dibujos, lo devuelve sin perder más tiempo a las estanterías. Lo que Diana no sabe es que se trata de un manuscrito alquímico que ha estado perdido durante siglos y cuyo descubrimiento ha desencadenado que hordas de daimones, vampiros y brujas salgan a la luz de las salas de lectura de la Biblioteca. Una de esas criaturas es Matthew Clairmont, un enigmático genetista, amante del buen vino y vampiro milenario, cuya alianza con Diana se hará progresivamente más íntima y poco a poco surgirá entre ambos una relación que hará tambalear los tabúes asentados desde hace tiempo en un mundo secreto y encantado. La teoría de la evolución de Darwin no contempló todos los seres que habitan la Tierra, pero Deborah Harkness lo ha hecho en esta emocionante e ingeniosa novela. Desde Oxford a Nueva York, y de aquí a Francia, la magia, la alquimia y la ciencia nos desvelan sus verdaderos vínculos en el libro definitivo sobre la brujería y sus poderes.

Año de publicación:2011

9 reseñas sobre el libro EL DESCUBRIMIENTO DE LAS BRUJAS

Después de mucho meditarlo llegué a la conclusión de que no me gustó. Tiene, es cierto, sus cosas buenas que no me hicieron abandonar la lectura, pero no fue suficiente. El descubrimiento de las brujas narra la historia de una Doctora en Historia que está preparándose para dar una conferencia dentro de dos meses. Su trabajo trata de encontrar en qué momento los humanos decidieron que la magia era realmente ciencia y dejaron de creer en ella. Por qué si, Diana Bishop es una bruja. Y no cualquier bruja, sino al parecer LA bruja más poderosa, gracias a su linaje. Sin embargo, Diana renunció a la magia desde muy joven para vivir como una humana común y corriente, debido a un trauma del pasado: la muerte de sus padres. Hace totalmente responsable a la magia del asesinato de sus padres a mano de los humanos, o es lo que ella cree. Todo cambia hasta que un libro que podría ayudar a su investigación sobre la alquimia (siendo está el puente entre magia y ciencia) cae en sus manos, haciendo que se desencadenen toda clase de inconvenientes. Conoce a un vampiro muuuuy interesante y de repente también todas las otras criaturas (Daimon, otras brujas y otros vampiros) se muestran interesados en Diana y lo que pueda contener su libro que, para ayudar en nuestra saga, solo ella ha podido leer y no sabe cómo. De modo que estas criaturas harán lo imposible por tenerlo en sus manos, desde amenazas directas, meterse en su departamento para robar y, por qué no, secuestro e intento de homicidio. Hasta aquí resulta una serie prometedora, ¿no? Pues no. La protagonista resultó ser una copia fiel a una Bella Swan de 35 años. Es obstinada, terca, necia, caprichosa, inútil, con complejo de heroína que solo sirve para causar problemas a los demás personajes y además una damisela en peligro. Es inmadura y en muchas ocasiones la vemos haciendo berrinches de muchachita de dieciséis, que no parecen propias ni de su edad ni de suposición como académica de una universidad como lo es Yale u Oxford. Lo cual es una pena, por qué al principio nos la muestran como una mujer imaginativa, curiosa, inquisitiva, exitosa y con hambre de conocimiento, una profesional imparable a la que su propio trabajo le ha merecido un cierto grado de fama y sobre todo el respeto de sus colegas. Por otro lado tenemos a Matthew, su interés romántico quién además es un vampiro y por quién Diana desarrolla una dependencia emocional en menos de tres semanas. Él es protector, manipulador, invasivo, controlador, muy fuerte, dominador, posesivo y al parecer ha decidido que quiere ser célibe y obligarla a serlo. Eso no le impide calentar el boiler y no meterse a bañar en muchas muchas ocasiones. Es decir, es un viejito de muchos muchos años de edad atrapado en un cuerpo de 37 y con el genio de un señor de avanzada edad. Sobra decir que es de esos vampiros que no tiene colmillos y que puede caminar en el sol. Por cierto, también brilla, pero no como diamantina. ¿A quién nos recuerda? Tiene sus cosas divertidas. Mis partes favoritas eran cuando Matthew hablaba de personajes de la historia restándoles importancia y con mucha familiaridad, como si fuera lo más normal del mundo decir que Enrique VIII te había otorgado un terreno o que William Shakespeare te entregó un libro con dedicatoria. No es una historia de amor romántico, aunque está disfrazada como tal. Es una relación de dependencia y de inseguridad que transforma totalmente la personalidad de nuestra protagonista y la vuelve odiosa y difícil de tolerar. Lo cual es muy triste. Es una lectura lenta, muy lenta, que narra cuarenta días de relación y situaciones que pudieron resumirse en solo un párrafo. Se olvida por completo de la trama principal durante muchos muchos capítulos (solo cuatroscientas páginas). Llega al climax un poco después de la mitad y se vuelve muy emocionante, pero se desinfla y aún le faltan trescientas o cuatrocientas páginas para llegar a la parte que nos conducirá a la siguiente entrega de la saga. Por eso se vuelve tedioso y aburrido, dejándote con ganas de conocer y saber más sobre los otros personajes, mientras se empeña en seguir contando como Diana tiene que decidirse entre qué jersey usar para la cena una y otra y otra vez. Además, me costó mucho trabajo hilar las oraciones. Muchas veces me encontré con que no recordaba nada de lo que había leído, lo cual es frustrante en una novela que es una copia fiel al primer libro de la saga de Crepúsculo. Tiene mucho vocabulario de biología, aunque no es un impedimento ya que es el mismo que vemos en las series como CSI o las de superhéroes como Flash. Si voy a leer el siguiente libro, por que soy masoquista y por que la historia principal, quitándole toda la pajita, si me gustó. Pero no ahora, tal vez ya que se me olvide que son libros largos que dicen muy poco en muchas páginas.


No esperaba leer esta novela, pero cuando empecé no pudé terminar de leerla. Me gusto mucho, y ahora voy por las dos partes que le siguen. Es una trilogía que se llama: "Trilogía de las almas". El segundo se llama "La sombra de la noche" y "El libro de la vida". Además me enteré que hay una miniserie de 8 capítulos del primer libro.


Leí el libro por pura casualidad y he de decir que me encantó. Es ameno y los personajes se hacen muy atrayentes. Puedes imaginar o tener una impresión previa de lo que es una bruja o un vampiro, pero la figura del daimon me parece genial. Lo acabé deseando empezar los siguientes.


Por el momento ha sido el peor libro que he leído, toda la historia versa sobre una bruja llamada Diana Bishop la cual es una historia, un día en una biblioteca, sacó un manuscrito embrujado el cual solo ella puede romper esa magia, es ahí donde conoce a un vampiro llamado Matteu de Clermont del cual se enamora y toda la historia trata de ellos, aburridisimo, lo termine de leer por el único motivo que no podía dejar tirado mi dinero.


Tiene un comienzo lento y se para mucho en descripciones y personajes, mucho en la relación entre los dos personajes principales y cómo se van conociendo, aún así me enganchó y seguí leyendo e iba mejorando de la mitad al final. Si te gustan las brujas, los vampiros, los bibliotecarios, las cosas antiguas, el conocimiento de épocas antiguas, el ADN, la genética, los encantamientos, la brujería y el amor sin medida, además de algunas sorpresas....puede ser que lo disfrutes tanto como yo.


Maravilloso


Tenía muchas expectativas con este libro y sólo he sentido que leía una versión remixada de Crepúsculo. Una vez más creo que mi crítica es más bien un quejido de frustración contra autores que no mantienen un estilo concreto a lo largo de un mismo libro, mezclando descripciones excesivamente detalladas con escenas que terminan en un suspiro... o personajes algo bipolares que son hielo y fuego al mismo tiempo... o el típico sueño juvenil del amor perfecto con el hombre más bello, inteligente, adinerado e inmortal. Amo la literatura fantástica, pero odio la simplificación y la perfección mágica que se sustenta más en el sueño eterno de ser una princesa hermosa y valiente antes que en una historia con un argumento sólido incluso hablando de fantasía. Creo desde el fondo del corazón que estamos ante una novela que pudo haber sido mucho más si no centraba todo en un romance utópico dejando el argumento en un plano más que secundario.


Llevaba demasiado tiempo de no leer un libro tan bueno, son de esos libros que te atrapan desde el primer minuto!


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