COMPRAR EN PAPEL

Sinopsis de EL CAMINO

Novela realista nos enseña que nunca sabemos lo que tenemos hasta que se nos ha escapado. Daniel el Mochuelo intuye a sus once años que su camino está en la aldea, junto a sus amigos, sus gentes y sus pájaros. Pero su padre quiere que vaya a la ciudad a estudiar el Bachillerato. A lo largo de la noche que precede a la partida, Daniel, insomne, con un nudo en la garganta, evocará sus correrías con sus amigos —Roque el Moñigo y Germán el Tiñoso— a través de los campos descubriendo el cielo y la tierra, y revivirá las andanzas de la gente sencilla de la aldea. La simpatía humana con que esa mirada infantil nos introduce en el pueblo, haciéndonos conocer toda una impresionante galería de tipos y la fuerza con que a través de rasgos frecuentemente caricaturescos se nos presentan siempre netos y vivos es uno de los mayores aciertos de esta novela.

Año de publicación:2000

15 reseñas sobre el libro EL CAMINO

Relectura de una excelente novela de Delibes que transcurre en la España de postguerra y que pasa de puntillas por el sufrimiento y situación política de la época gracias a la pluma del escritor y la pertinente censura. Daniel, un niño de once años, apodado ¨el Mochuelo¨, recuerda la noche antes de marchar a la ciudad para estudiar y convertirse en ¨un hombre de provecho¨, sus andanzas y peripecias en el pueblo que le vio nacer, las aventuras con sus amigos y sus relaciones con sus padres y vecinos. La vida en el pueblo vista a través de los ojos de un niño con toda su ternura e inocencia, un niño que poco a poco va entrando en el mundo adulto. A veces las lecciones de vida que recibirá no serán las más dulces. En ocasiones le tocará aprender con tragos muy amargos. Delibes la concluyó justo en su punto álgido y cada vez que la releo no dejo de preguntarme ¿que fue del Mochuelo?, ¿y del Moñigo? ¿Qué pasó con las Lepóridas, con Uca-Uca o con don José? En unos años todos iguales...polvo de estrellas… Una novela hermosa que te atrapa y se lee en un suspiro.


Un libro que hay que leer al menos dos veces, y dejando en medio un intervalo de veinte años. Para comprender desde la infancia y para comprender desde el recuerdo de la misma. La vitalidad de la novela está en unos personajes abolutamente reales, que nos traen una España que casi hemos olvidado. Magnífico Delibes.


Lo leí cuando estaba en el instituto ( para entonces ya era una apasionada de los libros) y personalmente me resultó algo aburrido. Quizá era demasiado joven para poder apreciarlo. A pesar de ello hay que resaltar que Miguel Delibes era un gran escritor.


Para mi una obra maestra. El libro con el que mas veces me he deleitado y en cada nueva lectura...nuevas cosas por descubrir.


Hoy regreso con la reseña de una gran, aunque corta, novela: «El camino», de Miguel Delibes. Es la segunda obra de Delibes que leo (la primera fue «Los santos inocentes») y ambas han sido este año, me reconforta haber saldado algunas deudas con los clásicos en este 2020 que ya termina. El camino se publicó en 1950 y es la tercera novela de Delibes. Se trata de una obra tierna, entrañable, cuyo protagonista es Daniel, el Mochuelo, un personaje puro, inocente y divertido. Me ha gustado mucho, es una historia igual de natural y humana que «Los santos inocentes», pero (aunque hay desgracias) el tono de la novela me ha resultado más risueño. Daniel, el Mochuelo está en su cama tratando de dormir durante lo que será su última noche en su pueblo natal: a la mañana siguiente debe coger un tren a la Ciudad, donde sus padres le envían para que continúe con sus estudios. Tiene trece años y vive en un pueblo apartado. Para el Mochuelo este viaje supone dejar atrás a sus mejores amigos (Roque, el Moñigo, y Germán, el Tiñoso), a sus padres, el contacto con la naturaleza y el pueblo que le ha visto crecer. No conoce la ciudad más que de oídas, nunca ha salido de su aldea y, la verdad, no ve con buenos ojos el rumbo que va a tomar su vida. Definitivamente, es una novela genial, de poco más de 200 páginas, divertida, donde la narración, los diálogos y los hechos fluyen de maravilla, sin enquistarse en ningún momento. Además del ritmo que posee, también hay lugar para la crítica social y la defensa de lo rural o para hablar del amor y la muerte. Resulta un magnífico retrato del ser humano (aquí destaca la ingeniudad y la sencillez de la infancia) y del campo, de la naturaleza. Resumiendo, invito a todo aquel que no conozca las aventuras y desventuras de Daniel, el Mochuelo, y del resto de habitantes de El camino, a que lo haga. "Las calles, la plaza y los edificios no hacían un pueblo, ni tan siquiera le daban fisonomía. A un pueblo lo hacían sus hombres y su historia." Reseña completa en https://denmeunpapelillo.net/el-camino-miguel-delibes/


Daniel el Mochuelo rememora su infancia en esta novela magistral de Miguel Delibes.


Brillante! Páginas llenas de una ternura nostálgica. El autor retrata una realidad de hace unos años como pocos saben describir.


Lo lei en el colegio y me encantó, guardo un recuerdo muy entrañable de este libro. La infancia de Daniel el Mochuelo me recordaba mucho las narraciones que hacía mi abuelo Eduardo de su infancia en Constantina.


Ver más reseñas

Más libros del autor MIGUEL DELIBES


También se buscó en LITERATURA CONTEMPORÁNEA


Frases del libro EL CAMINO

-¿Es escrupulosa la Sara? dijo el Tiñoso. - Qué va, si le cae una mosca en la leche se ríe y le dice: prepárate que vas de viaje, y se la bebe con la leche como si nada. -¿ Entonces? - La mosca ya no vuelve a darle guerra, es cosa de un momento. Casarse es diferente.

Publicado por:

Monte.

Tumbados boca arriba en la pradera, vieron pasar por encima un enorme pájaro. -¡Mirad! Seguramente será la cigüeña que espera la maestra de La Cullera. Va en esa dirección. - No es una cigüeña; es una grulla. -¿ Qué demonios de cigüeña espera la maestra? ¿Así andáis todavía?

Publicado por:

Monte.

Las apodaban las Cacas , porque se llamaban Catalina, Carmen, Camila, Caridad y Casilda y el padre había sido tartamudo.

Publicado por:

Monte.

La gente enseguida arremete contra los niños, aunque muchas veces el enojo de los hombres proviene de su natural irritable y suspicaz y no de las travesuras de aquéllos

Publicado por:

Lilix

Las cosas podían haber de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así.

Publicado por:

Lilix

Seguramente, en la ciudad se pierde mucho el tiempo -pensaba el Mochuelo- y, a fin de cuentas, habrá quien, al cabo de catorce años de estudio, no acierte a distinguir un rendajo de un jilguero o una boñiga de un cagajón. La vida era así de rara, absurda y caprichosa.

Publicado por:

Rincewind_80

Aparentaba caminar bajo el peso de un fardo invisible que la obligaba a encorvarse por la cintura. Eran, sin duda, los remordimientos.

Publicado por:

Nines65

Vivir era ir muriendo día a día, poquito a poco, inexorablemente.

Publicado por:

Nines65

Cada uno mira demasiado lo propio y olvida que hay cosas que son de todos y que hay que cuidar.

Publicado por:

Nines65

La gente en seguida arremete contra los niños, aunque muchas veces el enojo de los hombres proviene de su natural irritable y suspicaz y no de las travesuras de aquéllos.

Publicado por:

Nines65

La vía del tren y la carretera dibujaban, en la hondonada, violentos y frecuentes zigzags; a veces se buscaban, otras se repelían, pero siempre, en la perspectiva, eran como dos blancas estelas abiertas entre el verdor compacto de los prados y los maizales.

Publicado por:

Nines65

Le dolía que los hechos pasasen con esa facilidad a ser recuerdos; notar la amarga sensación de que nada, nada de lo pasado, podía volver a repetirse.

Publicado por:

Nines65

A un pueblo lo hacen sus hombres y su historia.

Publicado por:

Cuquis Sandoval

Cada individuo del pueblo preferiría morirse antes que mover un dedo en beneficio de los demás. La gente vivía aislada y sólo se preocupaba de sí misma. Y a decir verdad, el individualismo feroz del valle sólo se quebraba las tardes de los domingos, al caer el sol.

Publicado por:

Nines65