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Libro EL ARCO IRIS DE GRAVEDAD
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8,1 26 votos

Sinopsis

Novela llena de historias y personajes que giran en torno al núcleo como los satélites y asteroides en torno a un planeta. Tyrone Slothrop, un militar norteamericano que trabaja para la inteligencia aliada en Londres, en 1944, padece un grave problema: siempre que cae una de las bombas autopropulsadas alemanas V-2, él tiene una erección. De niño, Slothrop fue sometido a experimentos pavlovianos por el profesor de Harvard Laszlo Jamf, un loco científico alemán que ahora trabaja para los nazis. Laszlo inventó el Imipolex G, un nuevo plástico útil en el aislamiento de los cohetes, y condicionó las partes pudendas de Tyrone para que respondieran a la presencia de ese nuevo plástico. Ahora, ya adulto, nuestro protagonista no puede evitar sentir la presencia del Imipolex en las bombas, y sus superiores militares están investigándolo. En una Alemania devastada por la guerra, Tyrone se enfrenta a legiones de extraños enemigos, de los que tendrá que huir haciendo cabriolas.

Año de publicación:1973

4 reseñas sobre el libro EL ARCO IRIS DE GRAVEDAD

Perfección y locura


Pynchon es un escritor DESAFORADO (asi lo digo, gritando). Mete en una licuadora una porcion de Verne, un trozo de Faulkner, unas gotas de Bukowski y drogas y erotismo a discrecion. Y nos da a beber de ese coctel de saltos temporales y caos en la narracion. A lo mejor por todo esto, es un Genio !!


El libro empieza con fuerza, pero decae muy bruscramente. Mezcla diferentes perspectivas temporales sin introducirlas lo que lo hace tremendamente confuso. Hay muchos personajes que aveces se relacionan caóticamente en escenarios que cambian constantemente. Sinceramente es muy difícil de leer y de seguir. Algunas críticas señalan que está sobre-escrito y debo subscribir a éstas. Mucha de la temática es sobre la paranoia y las drogas, así que en ese contexto, la escritura es todavía más confusa. No lo recomendaría.


Una muy compleja obra, demasiado extensa y cansina por momentos, para terminarla (si es que lo haces) con los ojos enrojecidos por el cansancio, la terminé por el simple hecho de que la había comenzado, por puro orgullo.