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Sinopsis de EL ARBOL DE LA CIENCIA

Resumen del espíritu de Baroja, sus principios filosóficos y sociales, la reacción frente a la miseria y el dolor, y los elementos autobiográficos hacen de esta obra muestra privilegiada del mundo del autor. Médico, como Baroja, el protagonista de «El árbol de la ciencia» asiste impotente a los desafueros de una sociedad mezquina y envilecida. Entre el determinismo fisiológico y la rebelión moral hay la búsqueda de un camino propio.

19 reseñas sobre el libro EL ARBOL DE LA CIENCIA

Esta novela, aunque no lo parezca, fue escrita en 1911 por uno de los grandes de la generación del 98. Forma parte de la trilogía de La raza y , a juicio del autor, es su mejor obra. Vemos en ella muchos datos y similitudes de la propia biografía de Baroja. Es una obra de lectura amena pero con un trasfondo profundo. Las descripciones son sencillas y las reflexiones están marcadas por un intenso matiz crítico, elocuente y una reflexión profunda sobre el sentido de la vida, Aborda parte de la vida, vicisitudes y experiencias, desde la juventud, de Andrés Hurtado, un estudiante de medicina nacido en el seno de una familia más o menos acomodada. Es reseñable el sentimiento de inadaptación del protagonista quien no se identifica ni ideológica ni moralmente con su referente paterno; por otra parte ,Andrés representa al hombre que lucha constantemente con su destino, busca la felicidad pero su gran sentido y pensamiento racional le impide la satisfacción permanente. Varias decepciones marcarán su vida irremediablemente. Es destacable la especial relación que tiene con su tío con quién mantendrá conversaciones que resultan verdaderos análisis filosóficos de alto contenido crítico y existencial. El marco geográfico y temporal donde se desarrolla la novela oscila entre Madrid ,Burgos, Valencia y la tierra del Quijote . Estos cambios de escenario influyen decisivamente en el protagonista y le harán percibir los grandes contrastes de la época favoreciendo la crítica social, política, de manera permanente. Leí por primera vez este libro, hace unos 30 años y tengo que decir que ya por entonces se convirtió en mi favorito de Baroja, pero con la perspectiva y madurez que da la trayectoria de vida, me he encontrado con un libro que me parece mucho más interesante, atemporal y que, a pesar de su lenguaje sencillo, está plagado de simbolismo, con un mensaje transcendental y muy interesante para reflexionar. Lo recomiendo sinceramente. "...ante la vida no hay más que dos soluciones prácticas para el hombre sereno ,o la abstención y la contemplación indiferente de todo o la acción limitándose a un círculo pequeño. Es decir que se puede tener el quijotismo contra una anomalía; pero contra una regla general,es absurdo."


No sé cómo no he leído este clásico antes, la prosa es tan buena que no necesita trama alguna. Destacan los personajes abúlicos, los pueblos avejentados y tristes y la visión sombría de una España en decadencia. Más que una novela parece un ensayo donde se debate de Filosofía, del capitalismo, del existencialismo y del sentido de la vida, me ha encantado. Lo recomiendo mucho.


Esta obra tiene un contraste bastante grande entre el estilo y el fondo. A mi juicio, el estilo es bastante austero en palabras pero con una exactitud en lo que se quiere contar que define bastante la forma de escribir de Baroja. Sin embargo el mensaje o el fondo son de una profundidad pasmosa. Pocas veces se ha criticado la sociedad española de su tiempo y si me apuran de la actualidad con tal fiereza y sobre todo con tal claridad intelectual. Las conversaciones del protagonista con su tío y con Lulú son para enmarcar y sus vivencias en la España rural y en los diferentes ambientes del Madrid de finales del siglo XIX bastante clarividentes. En definitiva un libro para leer despacio intentando degustar tanto las reflexiones filosóficas como sentimentales del autor o de su protagonista que en definitiva son la misma persona. Muy recomendable.


Esta obra pudiera ser el mejor exponente de la Generación del 98. El protagonista y alter ego de Baroja, Andrés Hurtado (apellido que es símbolo de la despedida de la juventud) es un estudiante de medicina, que pronto siente apatía por su profesión. Su vida como médico transcurre, primero en Madrid, y luego en el mundo rural. En ambos espacios antagónicos descubre "la crueldad universal", el peso de la moral católica, la absurdidad de las costumbres españolas (nuestro carácter mezquino, indiferente), la "aceptación del espíritu de la esclavitud"...Todo ello se cuenta con un estilo austero, diálogos economizados y descripciones mordaces del físico de los personajes. Muy interesante las reflexiones filosóficas que tiene Andrés, en la parte central de la novela, con su tío Iturrioz (parece que Mann pudo haberse inspirado en estos capítulos para "La montaña mágica). Influenciado por los metafísicos alemanes, especialmente Schopenhauer, el protagonista apuesta por el árbol de la ciencia, que "arroya esos obstáculos de la vida y arroya también al hombre". Sin embargo, tras una tregua preciosa, en su regreso a Madrid, la ciencia fracasa y nuestro protagonista descubre que "la naturaleza tiene recursos que nosotros no conocemos". El desengaño es absoluto. "Nuestro delito no es haber nacido, sino hacer nacer".


Exquisita narrativa, una mezcla de hechos autobiograficos con ficción. Muy interesante las apreciaciones que hace Baroja sobre sus lecturas filosóficas (Kant-Schopenhauer).


Nos cuenta la vida de un estudiante de Medicina, Andrés Hurtado, y posteriormente su vida laboral como médico. Hurtado, con un pesimismo vital al estilo Schopenhauer, deja ver su inconformismo con la vida y la sociedad española de finales del siglo XIX con discusiones y preguntas filosóficas que hacen reflexionar al lector. Hay personajes muy interesantes en la obra, que a través de conversaciones y descripciones desde el punto de vista del protagonista parecen cobrar vida. Novela 100% recomendada, cargada de ideas filosóficas e interesantísimas reflexiones sobre diversos objetos y comportamientos de la sociedad. Genial de principio a fin, con un final que me ha sorprendido muy gratamente. No esperaba mucho de esta obra y ha terminado convirtiéndose en una de mis favoritas. Como dijo Azorín, en este libro se halla mejor que en ningún otro el espíritu de Baroja.


Tercera parte de la trilogía 'la raza'. No tiene continuidad con respecto de las dos novelas iniciales de la trilogía. El nexo de unión con respecto de ellas son el doctor Aracil e Iturrioz. Para muchos es la mejor novela de Baroja, sin lugar a dudas la más conocida. Su visión pesimista de la existencia sale a flote. Novela claramente autobiográfica. Los fantasmas, conflictos e iras internas de Andrés Hurtado perfectamente podrían ser los de Baroja. En boca de Andrés se expresan las desesperanzas por la injusticia social, las desigualdades, la necedad, el egoísmo y la estupidez del ser humano. La probidad y honestidad de Baroja consigo mismo y con el mundo pugnan con la hipocresía reinante.


Para Azorín esta novela resume mejor que ninguna el espíritu de Baroja. Y efectivamente: sus principios filosóficos y sociales, la reacción frente a la miseria y el dolor, y los elementos autobiográficos hacen de esta obra muestra privilegiada del mundo del autor. Médico, como Baroja, el protagonista de «El árbol de la ciencia» asiste impotente a los desafueros de una sociedad mezquina y envilecida. Entre el determinismo fisiológico y la rebelión moral hay la búsqueda de un camino propio.


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FRASES DEL LIBRO EL ARBOL DE LA CIENCIA

...la vida es una lucha constante,una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros.


Publicado porMaribel Calle

Hay la esperanza de que la verdad, aun la que hoy es inútil, pueda ser útil mañana.


Publicado porandrearslonga

ante la vida no hay más que dos soluciones prácticas para el hombre sereno,o la abstención y la contemplación indiferente de todo o la acción limitándose a un círculo pequeño.Es decir que se puede tener el quijotismo contra una anomalía;pero contra una regla general,es absurdo.


Publicado porMaribel Calle

Lo que me indigna es la suspicacia, la mala intención, la petulancia de esta gente... Aquí no hay más que chulos y señoritos juerguistas. El chulo domina desde los Pirineos hasta Cádiz...; políticos, militares, profesores, curas, todo son chulos con un yo hipertrofiado.


Publicado porArcadio

Uno tiene la angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse perdido.


Publicado porNines65

[...] yo pienso en el hijo; yo no creo como Calderón, que el delito mayor del hombre sea el haber nacido. Esto me parece una tontería poética. El delito mayor del hombre es hacer nacer.


Publicado porDubudubu