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Sinopsis

De Europa y América (1955-1960) corresponde a uno de los períodos más activos de Gabriel García Márquez en el campo del periodismo: período de intensas experiencias políticas, de dinamismo ideológico, de enriquecimiento estilístico. De hecho, estaba todo dispuesto para el esfuerzo creativo que inmediatamente había de traducirse en las páginas de La mala hora (1962) y, un lustro más tarde, en las de su obra maestra, Cien años de soledad. En las crónicas y reportajes que García Márquez enviaba allende el Atlántico, desde Ginebra, Roma, Venecia, Viena, Londres y París, el lector hallará innumerables presagios de la gran obra literaria que maduraba el narrador colombiano, a la vez que un análisis agudo, lleno de guiños irónicos, de los principales acontecimientos sociales y políticos de la época.

Año de publicación:2002

1 reseña sobre el libro DE EUROPA Y AMERICA: OBRA PERIODISTICA 3

GGM ya convertido en periodista estrella, es enviado a Europa para una reunión en Ginebra que pretendía una distensión en la Guerra Fría. Luego hay muchas notas desde Italia, desde Austria, acá también están contenidas las notas de Europa del Este, Francia y luego en Venezuela. Sus notas son como cuentos o novelas cortas. A modo de ejemplo transcribo: “Hay una cosa más divertida que saber alemán: no saber alemán. Nosotros, los que hablamos esa lengua muerta que es el español en Europa, siempre encontramos una manera de entendernos con los franceses o los italianos. O con los rumanos, que tienen un asombroso parecido con todos nuestros tíos y que hablan una cosa extraordinariamente humana: un español sin preposiciones. Si se admite, en gracia de discusión, que el portugués, el francés y el italiano son desfiguraciones del español, se pueden sacar algunas conclusiones muy útiles en un tren europeo: el portugués es un español hablado con la nariz; el francés, un español hablado hacia adentro, y el italiano, un español hablado con las manos. Creo que es absolutamente imposible que el idioma italiano tenga tantos matices como los que pueden expresar con las manos los italianos. Por eso es un idioma engañosamente fácil para nosotros, pero en realidad extremadamente difícil. Al poco tiempo de estar en Italia, uno está convencido de que entiende el italiano. Pero no hay más que oír la radio o sentarse en un tranvía al lado de un mutilado de guerra, para darse cuenta de que lo que se entiende es el idioma de las gesticulaciones.”


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