Sinopsis de CUENTOS

"Machen será siempre recordado por sus relatos de lo sobrenatural, género en el que pocos le superan. A su literatura aportó unas calificaciones poco usuales. Su infancia solitaria en una parroquia rural le dio la oportunidad de estudiar personalmente las costumbres y tradiciones locales. Sus primeros años, también solitarios, en Londres, donde intentó ganarse el sustento catalogando libros raros sobre ocultismo o traduciendo literatura medieval, le proporcionaron el fondo literario de sus temas. Y, todavía más importante, estuvo provisto para su labor de la clase de imaginación que sabe distinguir la maravilla que existe en cosas tan corrientes que escapan a la atención de la gente normal"

2 reseñas sobre el libro CUENTOS

Nunca había leído este autor y sentía mucha curiosidad, está muy bien recomendado por su tendencia a lo sobrenatural y el terror fantástico, según los expertos es un género en el que muy pocos lo superan. Al principio, la lectura se me hizo algo lenta, ya que intentaba conectarme con la trama de sus historias y a su vez descifrar en ellas su sello como autor. Puedo decir que la imaginación de Machen es de esas que sabe distinguir la maravilla que existe en cosas tan corrientes que escapan a la atención de la gente normal. En esta antología de cuentos ese es su sello innegable, juega con esa sensación de que bajo las apariencias de las cosas existe un poderoso e inmenso mundo invisible. Hace que te sumerjas de una manera increíble en un mundo cotidiano amenazado por fuerzas insospechadas. Me parece una opción ideal para cualquier lector que quiera conocer su trabajo.


Hay una cualidad distintiva en los relatos de Arthur Machen, y es que en su mayoría, lo siniestro y fantástico se manifiesta de manera gradual, independientemente del lugar físico de su desarrollo; puede que sea en la umbría de bosques espesos, a través de senderos ocultos rodeados de espinos y flores bajo un puro cielo azul (donde la maldad no puede ocurrir), como en medio del laberinto de Londres, en sus calles empedradas, o en la serenidad de los suburbios y arrabales de la ciudad. Esto último es un detalle no menor, porque Machen rompe con la costumbre de situar el horror dentro de un marco clásico de casas encantadas, en castillos envueltos en densas cortinas de bruma, etc. El primer cuento, "La luz interior", nos habla de un hombre que encierra dentro de una esfera, un bello ópalo de considerable tamaño, al alma de su esposa. El descubrimiento llena de horror al protagonista cuando descubre el secreto de la joya luminosa. Más que el argumento, más curioso que complejo, pesa el estilo descriptivo y como ya he anticipado, la costumbre de hacer caminar a sus protagonistas por las calles menos transitadas en busca de hechos insólitos e infrecuentes. "El pueblo blanco", festejado por Borges, que ha dicho que posiblemente sea el mejor cuento de horror de todos los tiempos, es un agradable relato, exquisito por su florida prosa poética, que contiene a su vez varios relatos dentro del mismo. Se suceden tenebrosas ceremonias secretas en los bosques; el empleo de arcilla para la fabricación de muñecos guardados entre meandros ocultos, palabras y señas que sólo conocen los "iniciados", caminos nunca antes hollados por pies humanos. Todo aquí parece trasladarnos a un cuento de hadas macabro, repleto de descripciones bellísimas, siempre aderezados con un toque de inquietud, una sensación de "amenaza" que parece provenir desde los árboles, de los lagos, arroyos, como si los bosques y una fuerza ocultaran a nuestros ojos, cosas que sólo cierta gente puede ver. Es un muy hermoso cuento, algo extraño y hasta hermético en cierto modo. "De las profundidades de la tierra" trata sobre una horda de niños perversos, niños "con caras de viejo, de rostros abotagados con ojos lascivos". No es un gran cuento, pero esta breve descripción de estos niños malditos y crueles, quiénes son capaces de hacer correr sangre y reírse a carcajadas, me llena de pavor. "Un chico listo" es un cuento en el que el horror, no se manifiesta de manera tan evidente como en otros relatos del autor. Aunque no carece de cierto ingenio. "Los niños de la charca" es excelente. Un gran cuento de terror, con acertadísimas dosis de psicología. Un hombre, comete o cree haber cometido alguna acción aberrante en su pasado, algo que no quiere recordar. Al volver a su condado natal, al cabo de muchos años, comienza por recorrer los verdes valles, a perderse por caminos recorridos tantos años atrás. Llega hasta una charca negra, un lago de aguas oscuras, borboteantes, donde crecen espantosas hierbas acuáticas. Una voz, en medio del bosque tenebroso, le susurra su nombre, una y otra vez. El hombre corre hasta su posada preso de un gran terror. Más tarde, unos golpes en ventana lo sobresaltan. Y una vez más escucha “aquella voz”, que le refiere hechos pasados. El hombre sufre un estado de nervios y se vuelve al fin a Londres. La visión de la charca, la voz en la ventana y en el bosque, despiertan el él, ciertos recuerdos que habían quedado olvidados en algún rincón de su memoria. Esas imágenes feas, horribles, se convierte en símbolos y le presentan en su mente paralelismos con aquel hecho. Machen especula con el crecimiento de esa semilla, posiblemente un hecho en sí insignificante, pero que al pasar los años, se va agrandando hasta tomar dimensiones terribles y hacen volver al "monstruo" en su interior. Este relato creo, puede tener más de una lectura y resulta muy interesante. "N" es el último relato del libro y posiblemente el mejor. En este cuento, Machen plasma sus ideas, sus creencias sobre lo oculto, lo extraño y fantástico detrás de las apariencias normales casi como en ninguna otra obra (obviando "La colina de los sueños" y "Un fragmento de vida"). La narración es fluida, entretenida, y es beneficiada por una deliciosa prosa, sutil y elegante; nos absorbe y nos sumerge dentro del argumento. Machen descorre el velo ordinario que cubre las fachadas de las casas, de las calles comunes y conocidas, y emergen de su imaginación floridos y espesos valles, senderos que desaparecen en los confines, una casa de "hadas", estanques borboteantes y flores amarillas, rojizas y purpúreas como piedras preciosas. Es de los cuentos más destacados y reconocibles de este escritor. Ya saben entonces, a mirar bien las grises y humedecidas calles de sus barrios; ¡Desgarren los velos de lo ordinario y tal vez puedan observar!...


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