LITERATURA CONTEMPORÁNEA

CORAZÓN QUE RÍE, CORAZÓN QUE LLORA

MARYSE CONDÉ

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Sinopsis

No es fácil vivir entre dos mundos, y la niña Maryse lo sabe.

Año de publicación:2019

3 reseñas sobre el libro CORAZÓN QUE RÍE, CORAZÓN QUE LLORA

Cuentos cortos a modo de biografía de los primeros años de la autora. Libro de iniciación en el que en lenguaje colorido vamos asistiendo a los descubrimientos de su vida y a su toma de conciencia.


Tras los abusos por escándalos sexuales que sacudieron la Academia Sueca en 2018, el premio Nobel de Literatura no fue concedido en esta edición. Un grupo de escritores, periodistas, actores y figuras del universo de la cultura sueca decidieron formar una Nueva Academia para conceder dentro de la cronología tradicional un Nobel alternativo. Para ello encuestaron a bibliotecarios de todo el país nórdico a fin de que nominaran a sus autores predilectos y, sobre esta base, la organización declaró ganadora a la guadalupeña Maryse Condé. Trae ahora Impedimenta, el texto autobiográfico Corazón que ríe, corazón que llora sobre su infancia y adolescencia. Al contemplar la actitud de sus padres, la autora realiza una reflexión que inspira toda la obra: “Y yo no comprendía por qué motivo aquellas personas orgullosas, autocomplacientes, notables allá en su isla, rivalizaban con los camareros que les servían”. Desde las primeras líneas del libro advertimos el choque de dos mundos. En la Francia de la posguerra los camareros se sorprenden de lo bien que hablan francés los padres de Maryse Condé y sus ocho hijos, todos negros, todos antillanos. Tanto el padre (funcionario jubilado) como la madre (funcionaria en activo) son franceses por derecho y por corazón, pero el color de la piel abre una zanja que les sitúa al otro lado, incluso de las personas más humildes de aquel renacido París. Esta contraposición ocupa el recorrido que Maryse Condé realiza con notable sentido del humor y de la autocrítica en Corazón que ríe, corazón que llora. Mismamente, el propio título del libro ya utiliza sintagmas de significados contrapuestos a modo de introducción o primera representación simbólica de las quiebras que la realidad ofrece a la autora caribeña. Maryse Condé es aún demasiado joven para comprender las distancias que la raza marca entre las personas. Son distancias construidas culturalmente, moralmente reprochables y absurdas, pero existentes en las sociedades occidentales en capas más o menos amplias de población. Con frecuencia, la futura escritora acude a su hermano Sandrino, quien le aclara las dudas con generosas dosis de escepticismo y crudeza. Resulta uno de los personajes más atractivos de esta autoficción (aceptemos esta denominación con prudencia). Su hermana adquiere de él la tenaz costumbre de decir lo que piensa, por muy dura que suene la verbalización de su pensamiento. Desde niña, Condé se muestra como una persona de carácter y, al mismo tiempo, disparata sobre el crecimiento de las personas y su consolidación psíquica y emocional. Así, escribe con el humor preciso para volver tolerable el dolor más profundo. Y aún así, no dejamos de comprender las distintas implicaciones de ese dolor. Parece decirnos que la violencia tácita o explícita de la vida también puede soportarse con una sonrisa si nos alejamos lo suficiente como para objetivarla. El distanciamiento opera como vacuna. A lo largo de capítulos cortos, deliciosos, irónicos, descarnados, y con una prosa picante, Maryse Condé pone en primer plano la presencia de la negritud como concepto, categoría social y dimensión moral. Reseña completa en revista Clarín, nº 141 (06/2019).


Vivir entre dos mundos, al final te hace dudar quién realmente eres y quienes son las personas que te sobreprotegen a tu alrededor.


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