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Sinopsis

El libro que desmonta la teoría de La enzima prodigiosa y enseña a comer de forma realmente saludable. ¿Era mejor la comida de antes que la de ahora? ¿Es más sano comer ecológico? ¿Estamos consumiendo mucha química? ¿Nos envenenan los aditivos? ¿Son tan malos los productos transgénicos como nos quieren hacer creer? ¿Existen las dietas milagro o las píldoras mágicas para adelgazar? ¿Cómo será la comida del futuro? ¿Anda suelta por ahí alguna enzima que lo cura todo? En un momento en el que palabras como «natural», «ecológico» o «sin conservantes» inundan el etiquetado de los productos que compramos, Comer sin miedo ofrece un análisis científico y documentado de la realidad de los alimentos y de sus supuestas virtudes. J. M. Mulet, experto en bioquímica y biología molecular, revela qué hay de cierto y qué hay de mito en la información que circula sobre lo que nos llevamos a la boca, desmontando con ironía y humor un sinfín de falacias y mitos. Radicalmente en contra de la demonización de la intervención humana en los alimentos, nos demuestra que hoy la comida es más segura que nunca en la historia de la humanidad, que por fin tenemos el privilegio de poder comer sin miedo. «Por mucho que te lo digan, la comida natural es un mito. Toda la comida es fruto de laselección artifi cial, de la mejora genética y por tanto de la tecnología. Por eso, en un tomate tienes más tecnología que en un iPhone 5, y además es más barata, con lo que todos podemos disfrutar de ella.»

Año de publicación:2015

5 reseñas sobre el libro COMER SIN MIEDO

Fascinante. El primer libro que me leo del autor y no será el último. J.M. Mulet es bioquímico e investigador especializado en biotecnología, además de un tipo talentoso como divulgador. En esta obra, presenta los mitos y equívocos en torno a la alimentación que han propagado la pseudociencia y el sesgo informativo, cada vez más sintomáticos de la sociedad actual. Para ello, va analizando su origen y constrastando cada afirmación con la evidencia científica disponible, añadiendo curiosidades históricas y una gran dosis de ironía. Ingredientes que mezclados convenientemente, hacen de este libro una excelente aproximación al tema, rigurosa a la vez que trepidante como un thriller.


Hoy en día los consumidores soportamos un bombardeo incesante de información nutricional, alimentaria y dietética. Está de moda dar consejos sobre pautas alimentarias, sobrevalorar unos alimentos y demonizar otros. Muchas personas, algunas de ellas muy mediáticas, pero en general sin formación académica o científica, se aventuran a recomendar y promocionar dietas, dar consejos para perder peso, ganar musculatura o, incluso, curar enfermedades mediante la ingesta de ciertos alimentos. ¿Es cierta toda la información que llega al consumidor? ¿Hay estudios científicos contrastados que avalen los supuestos beneficios o perjuicios sobre la salud de un determinado alimento? Este tipo de preguntas y muchas más se las plantea J. M. Mulet, doctor en Bioquímica y Biología Molecular por la Universitat de València y actualmente profesor de Biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia, en su último libro titulado ¿Qué es comer sano? En esta obra da réplica a 101 mitos que circulan por los diferentes medios de comunicación y matiza si son falsos, ciertos o medias verdades. El libro comienza haciendo alusión a tres de las afirmaciones que más se repiten en foros, tertulias televisivas, revistas y redes sociales. Mulet responde, recurriendo a argumentos científicos elementales, a las preguntas: «¿Somos lo que comemos?»; «¿A qué sabe un tomate hoy en día?», y «¿Comían mejor nuestras abuelas?». Tras esta introducción sobre temas que seguro que el lector reconoce, porque es imposible no haber escuchado o leído algo al respecto, Mulet explica de forma muy sencilla y con un lenguaje muy directo diferentes mitos sobre alimentación agrupados por temáticas. Por ejemplo, el autor hace un repaso a las alegaciones sobre beneficios o perjuicios atribuidos al agua, la leche, el azúcar, el pan, la carne, la fruta, la verdura… es decir, los alimentos básicos. También discute las «fantásticas» propiedades que supuestamente se atribuyen a algunos de los llamados «superalimentos», como la quinoa, las bayas de goji, el kale o el aloe vera; o todo lo contrario: por qué injustamente tienen mala prensa el aceite de colza, el aceite de palma o el panga, por citar algunos. El libro no olvida, por la controversia que generan, los aditivos, el etiquetado muchas veces confuso, y los materiales usados en los envases de alimentos. Los consumidores nos guiamos por los colores y las alegaciones que aparecen en los productos, pero, ¿qué hay detrás de estos mensajes y eslóganes? Muchas veces solo publicidad, reclamo y verdades a medias. Y no podían faltar, entre otros, los alimentos ecológicos, la copita de vino o los productos destinados a los deportistas, ni la alusión a dietas que dicen curar enfermedades sin base científica sólida. El autor recuerda al lector/consumidor que las modas nutricionales no son solo peligrosas para la salud, sino que también lo son para el bolsillo, como ejemplifica con los zumos detox, muy populares actualmente. En conclusión, queda claro que los consumidores somos quienes elegimos, y debemos inclinarnos por productos frescos, alimentos sin «etiquetas», no obsesionarnos con las calorías y exigir seguridad alimentaria. Una dieta variada y ejercicio físico son una buena base saludable. Y tal como nos dice el autor: «Un consumidor informado es más difícil de engañar».


Libro muy bueno que habla sobre temas muy variados e interesantes sobre nutrición. Muy recomendable su lectura para todos los públicos porque el autor usa un lenguaje que lo puede entender cualquier persona sin que tenga muchos conocimientos sobre nutrición. Argumento: A lo largo de 8 capítulos, aprenderemos sobre la química de la alimentación, el origen de los alimentos, la comida ecológica, la química en la cocina, quimiofobia, dietas milagro y religiosas y conservantes. ¿Te suena raro? Espera, que te lo voy a contar de otra forma. El capítulo 1, más basado en química elemental, nos explica el motivo biológico por el que nos alimentamos (aunque hay más). Quizá hayas oído la frase Somos lo que comemos ¿no? pues en realidad, "La comida es lo que nosotros somos y lo que nosotros criamos". El capítulo 2, hace mención al origen de los alimentos. Ahora, parece que vende más eso de "natural", es como un valor añadido. Pregúntate ¿hay algo natural? y lo que es más importante ¿es mejor? Hay mucho marketing en juego. Habrá quien siga pensando que los tomates de ahora no saben como los de antes. Aquí encontrarás el motivo. El capítulo 3 es uno de los más conflictivos e interesantes dada la tendencia glamurosa de comer ecológico ¿Es más sano? ¿Es más respetuoso con el medio? ¿Sabe mejor? ¿Por qué es más caro? Por todos los motivos anteriores por supuesto. PUES NO. Dudo que todos los consumidores de productos ecológicos sepan que lo que comen SI se ha tratado con pesticidas, posiblemente ha recorrido cientos de kilómetros (o miles) y que el aumento de precio que pagan no se debe a ninguno de los beneficios que publicitan. El capítulo 4 es el más gastronómico. Métete en la cocina, ponte el delantal y prepárate a saber las reacciones químicas que se producen cuando el domingo haces la paella o un cocido, cueces un huevo, preparas yogur casero o pan, y riegas la comida con cerveza. Te aseguro que nunca volverás a mirar estos alimentos de la misma forma y que en muchas ocasiones, un tipo llamado Maillard estará contigo en la cocina. En el capítulo 5, vas a comprobar que la comida hoy en día es más segura que nunca a pesar de las alertas sanitarias que de vez en cuando nos avisan de un producto en mal estado o contaminado. Por suerte, gracias a la trazabilidad, se identifica y se elimina de la cadena a tiempo en la mayoría de los casos. Encontrarás gran parte de los mitos alimentarios, muchos de ellos relacionados con la quimiofobia. ¿Hay motivos realmente para asustarse? ¿Somos intolerantes a la leche por naturaleza? ¿Los edulcorantes artificiales son cancerígenos? ¿Y el bisfenol-A? ¿Ingerimos pesticidas? ¿Comemos transgénicos y no nos hemos enterado aún? En el capítulo 6 conocerás la cantidad de mentiras que rodean a las dietas y suplementos de moda. No digo más. "La enzima prodigiosa", "Mis recetas anticáncer", la dieta alcalina promocionada estos días por la revista Pronto... Son un fraude y un PELIGRO. Punto. En el capítulo 7 veremos que las dietas también pueden ser filosóficas o religiosas. ¿El vegetarianismo es saludable? Veganos, crudívoros... ¿comen mejor o simplemente tienen complejo de Adanes y Evas comiendo por el Paraíso desnudos? Curiosa también la alimentación en función de la religión. Y finalmente, en el último capítulo, el autor ha dejado un tema clave para que recapacitemos sobre la importancia y la necesidad de los conservantes en la alimentación. Conclusiones: Mulet ofrece argumentos sólidos, basados en estudios de organismos oficiales y de investigadores, además de en su propia formación, para analizar -y eliminar dudas- de muchos de los mitos que circulan sobre la comida."Muchas veces tenemos ideas metidas en la cabeza pero sin base científica. Mantenerlas tiene efecto sobre la salud y la cartera" El ser humano puede consumir leche durante toda su vida porque tiene capacidad para digerir la lactosa (el azúcar presente en la leche). Las hembras de muchos mamíferos dejan de producir leche ya que requiere una fuerte inversión energética que no puede desaprovecharse alegremente. El consumo excesivo de antioxidantes puede dar problemas de salud. Cuando te comes una ensalada de brotes de soja estás expuesto a compuestos que pueden alterar tu sistema endocrino. Ni la sacarina, ni los ciclamatos, ni el aspartamo, ni el acesulfamo-k son cancerígenos. Todos los estudios que se han hecho comparando el contenido en nutrientes de los productos ecológicos con los convencionales dan el mismo resultado. El término 'natural' solo hace referencia al origen, no a la calidad ni a las propiedades de los alimentos. La selección artificial ha dado lugar a plantas nutritivas y saludables, que han sido creadas a partir de especies silvestres que en muchas ocasiones eran tóxicas. Según la EFSA, no hay restos y residuos de pesticidas en la comida y no hay ningún problema de salud por una exposición a largo plazo a estas sustancias.


Cuando lo lea os diré algo


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