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Sinopsis

Durante un vuelo, a Marta Sanz le duele algo que antes nunca le había dolido. Un mal oscuro o un flato. A partir de ese instante crece el cómico malestar que desencadena Clavícula: «Voy a contar lo que me ha pasado y lo que no me ha pasado. La posibilidad de que no me haya pasado nada es la que más me estremece.» Aquí, la narración del episodio autobiográfico se fractura como el mismo cuerpo que se deforma, recompone o resucita al ritmo que marcan las violencias de la realidad. La descomposición del cuerpo parece indisoluble de la descomposición de un tipo de novela orgánica donde se mienten las verdades y se usan trampillas y otros trucos de prestidigitación.En Clavícula–o Mi clavícula y otros inmensos desajustes–no: aquí la palabra busca dar cuenta de los hechos, más o menos difuminados, para llegar a entender. La dificultad de nombrar el dolor suscita grotescas reflexiones: ¿primero me duele y luego enloquezco?, ¿me duele porque he enloquecido?, ¿el dolor nace del dentro o del fuera?, ¿primero me explotan, luego enloquezco y después me duele?, ¿o me duele y me hago consciente de que me explotan? Al hilo de ellas se aborda una retahíla de temáticas: el filo que separa el cuerpo de sus relatos científicos y su imaginación; la intolerancia ante el desequilibro psicológico y el desequilibrio como síntoma cada v...

Año de publicación:2017

2 reseñas sobre el libro CLAVICULA

Este es un relato de dolor, no sólo sobre el dolor. Se escribe desde uno de los tantos lugares en que nos podemos posicionar ante este y la idea de la muerte, el dolor como el final pero también como salvavidas junto al que nos hundiremos, como lo ajeno y lo buscado. El dolor que se nos presenta es este que excede lo físico y abarca la vida entera, pero no la detiene, la vida continúa y esta al final con o sin dolor se nos va escapando un poco de las manos. La escritora nos presenta este dolor sin nombre que es aún más insoportable, porque no se puede etiquetar ni clasificar, que no se le valida ni reconoce, ese que ella misma tiene que delimitar y enunciar, ya que al final siempre se le está poniendo en duda, a ella y a su dolor. Pero no hay sorpresa, si después de todo ella es mujer y nuestros lugares y posicionamientos siempre parecen estar hechos a base de aire, dependiendo de los otros para tener solidez y solo así escapar de la locura,


Un largo relato en el que el dolor, la tristeza y por momentos la sensación de desamparo, hace que nos reconozcamos como seres trágicamente reales, humanos hasta el hueso, pero también con grandes posibilidades de sobrellevar nuestra mortalidad si somos capaces de asumirla con valentía y amor.


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