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Sinopsis de BARTLEBY EL ESCRIBIENTE

'Ahora, mis negocios originales, el de un escribano de transferencias y rastreador de títulos, y el de redactor de toda suerte de documentos recónditos, se acrecentaron considerablemente cuando me adjudicaron el oficio de Secretario de Apelaciones. Ahora había gran cantidad de trabajo para escribientes. No solamente debía apremiar a los amanuenses que tenía a mi cargo, sino que también necesitaba un socorro adicional. En respuesta a mi aviso, un joven inmóvil se apersonó una mañana sobre el umbral de mi oficina, la puerta estaba abierta, pues era verano. Puedo ver su figura ahora: ípálidamente pulcra, lamentablemente decente, incurablemente desolada! Era Bartleby.'

49 reseñas sobre el libro BARTLEBY EL ESCRIBIENTE

Este relato es engañoso. Parece banal y aburrido, pero no lo es. En realidad es original, enigmático, escudriñador a fondo de la soledad del ser humano, con personajes muy reales y bien presentados, que recuerdan a gente que uno perfectamente puede haberse topado por allí. Han pasado 168 años desde que don Herman lo escribió. Y aquí está, muy fresco y vigente como si lo hubiera parido hace muy poco desde su fecunda pluma. Bartebly, el escribiente, pasa por la literatura como un personaje que nos conmueve, nos da pena, nos impacienta, nos hace perder la calma hasta enfermarnos de los nervios. También la forma que adopta la historia, nos hace sentir cierta empatía por el narrador, que no es otro que el abogado, el jefe de este escribiente ´peculiar, otro personaje digno de atención, contemplativo, irresoluto y caritativo que le permite a Bartebly manejarse a su antojo, con esas “extrañas rarezas, esos privilegios y esas insólitas exoneraciones, que constituían las condiciones tácitas con las que permanecía en la oficina” ¿Por qué Bartleby actúa de este modo? ¿Protesta? ¿Es un rebelde? ¿Un maniático? Una de las claves de este libro es que las explicaciones y la conclusión quedan a la interpretación de quién lo lee. Una posibilidad es ver entre sus líneas los alcances de la deshumanización en esas “moledoras de carne” que son a veces las oficinas, las fábricas y lugares que huelen a producción en serie, con olores a rutina y labores anodinas en ambientes lóbregos. En todo caso ¿Qué es lo más importante aquí? Disfrutar de esta creación conmovedora de don Herman Melville. Nada más.


Sin querer me he topado con un relato impresionante, diferente. Parece superficial, insignificante, retrato de alguna escena cotidiana sin más pero a medida que vas avanzando en la lectura, descubres un relato profundo, muy bien escrito y conmovedor , del que no te puedes desprender sin más. Da qué pensar y mucho. Parte de un escenario en el que varios trabajadores deben aunar esfuerzos para obtener un resultado en el q que, en ocasiones ,hay que trabajar cooperando con otro, aunque cada un esté especializado en una tarea en concreto. Hasta ahí, todo parece razonable. Todos nos hemos visto implicados en estas situaciones. ¿Pero qué pasaría si una persona, preferiría no seguir esta pauta?. No es que se niegue sino que prefiere no hacer lo que se le pide, en el momento, en el lugar y del modo en que se le pide. La situación se repite tantas veces que puede resultar increíble, cómico. Podemos pensar que a este señor le pasa algo extraño. No discute, no se altera. Simplemente, prefiere no hacer las tareas que se le piden. Las reacciones de los demás se traducen en que su comportamiento es perturbador, denota rebeldía, insolencia o insumisión. Pero la evolución es tan imprevisible y tan insólita que no puedes evitar ver crecer en ti una especie de congoja alarmante y en tu cabeza empiezan a desfilar miles de teorías que expliquen cómo se ha llegado a esta situación , por qué se le permite esta actitud y sobre todo cuál es el significado de este relato, qué nos quiere transmitir el autor. El significado para mí, fue cambiando según avanzaba y el final me hizo que me detuviera por un momento para reflexionar sobre la existencia no ya de este personaje, sino en general, sobre el género humano y nuestro destino.


La vida, para cada uno es un viaje que decide hacer de acuerdo a sus anhelos y proyecciones, trazando una serie de acciones que le lleven a mejores puertos. Pero para otros simplemente puede convertirse en una travesía a través de aguas y corrientes que deciden su destino a su antojo, donde simplemente solo queda esperar a lo que tenga que ser...suceda. El autor sin muchas pretensiones logra involucrarnos con un personaje bastante particular, por el cual aún sin entenderlo logra despertar mi empatía hacia él, por todo aquello que estuviese pensando, sintiendo, o "viviendo". Su jefe, un abogado cuya oficina se ubica en Wall Street, evidencia la parte noble y paciente del ser humano, de cara ante situaciones, que muchas veces se salen de las manos; y donde sus otros ayudantes en la oficina, pueden estar representando los estados anímicos, éstos que finalmente se convierten indiferentemente en rutinas. Nunca había leído a Melville y tras pasar las líneas de este corto relato, me ha dejado varias sensaciones. Algo de Incertidumbre, cierta esperanza, agradecimiento, pero una gran tristeza, al pensar sobre cuantos “Bartlebly” más pueden existir en nuestra sociedad. Personas muy particulares, que pueden ser "juzgadas" o "diagnosticadas" de muchas formas, pero aun intentando comprender sus manifestaciones, quizás no hay algo que pueda encender esa chispa dentro de sí que les permita "vivir". Herman tiene una narración muy bonita y directa, que sin lugar a duda no me deja indiferente, por lo que creo que vale la pena leer. Libro recomendado y abierto a diversas interpretaciones.


He leido interpretaciones marcianas, que digo!jupiterianas, acerca de lo que melville queria representar en el personaje de bartleby. Yo, preferiria no hacerlo. Con muy poco, el autor consigue su propósito, que me sumerja en la historia, desperezando mis sentidos, con una, por cierto, deliciosa prosa. Aveces si algo esta bien escrito, no importa tanto la historia, pero en esta ocasión ambas cuestiones van de la mano, consiguiendo dejar un buen sabor en boca, o en mente, si soy estrictamente literal. El personaje de bartleby, en su " simpleza" es uno de los mejores que he podido encontrar en relato corto, gracias al misterio no revelado por el autor, del motivo de su excentricidad y la pasividad en su comportamiento. La soledad, del escribiente, la incomprensión de sus compañeros de trabajo y el continuo sentimiento de culpa del empleador hacen el resto. Sin apenas salir de las paredes de una oficina, encontramos a través de planteamientos absurdos, verdades absolutas. Más allá de esto, en mi opinión, es como la vida extraterrestre, se cree que existe, pero no se ha demostrado. Un relato de prosa exquisita, original y que se lee en un suspiro.


“Bartleby, el escribiente” es un cuento publicado en el año 1853, considerado, junto a Moby Dick, una de las mejores obras de Herman Melville, a la par que uno de los relatos breves más conocidos y aclamados de la literatura estadounidense decimonónica, logrando pasar a la posteridad su gran protagonista, Bartleby, junto a su conocida frase “preferiría no hacerlo”. El autor emplea un título que puede sugerirnos sobriedad y trivialidad, como una especie de fachada, para esconder dentro un relato sorprendente e ingenioso que va mucho más allá de la figura de Bartleby como escribiente. Melville plasma con éste insólito personaje, entre otros, los efectos de la soledad y las consecuencias de la inanición, mediante un comportamiento existencialista contemplativo, ya que Bartleby elude los estímulos que surgen a su paso, y aunque los pormenores de la extrañeza de éste personaje darían para reseñas completas de análisis sobre lo que se quería representar con él, yo considero que lo principal que se puede extraer es lo susodicho. Cuando nos adentramos en el cuento de Melville, lo primero a destacar son los personajes. El que narra es el jefe de Bartleby, el abogado que le contrata como escribiente, que describe a todos los personajes que intervienen en la narración “ridiculizándolos” de alguna manera, o al menos, exponiéndolos coloquialmente; hasta que aparece Bartleby y se percibe un claro cambio en la manera de describirle. En ése punto de inflexión, el narrador opta por describir el aspecto del personaje de manera menos banal, diciendo: “Reveo esa figura: ¡pálidamente pulcra, lamentablemente decente, incurablemente desolada!” En ésta descripción el narrador anticipa lo que más adelante se acrecentará en la figura de Bartlbey: la desolación y la soledad. De éste misterioso personaje no podremos extraer verdaderamente un significado concreto de lo que Melville quería representar con él, pero yo he expuesto mi opinión y lo que he sacado de ésta lectura ya que se puede ver desde muchas perspectivas distintas. Por eso, invito al que me esté leyendo si no ha leído aún éste relato, a que lo haga y se forme una opinión sobre lo que el enigmático Bartleby quería transmitirnos, o, que por lo menos, disfrute del cuento -más allá de su mensaje- y de la prosa del autor, que es magníficamente pulcra y más que decente. 30/12/2021


El comentario de este relato preferiría no hacerlo ( chiste fácil dedicado a los que lo han leído) pero creo que Herman Melville bien merece un ratito después del enorme legado literario que nos dejó, el más famoso Moby Dick, sin duda. En Bartleby, Melville sigue usando y abusando de adjetivos y cuanto recurso literario está en su mano para describirnos el ambiente, los personajes, milimétricamente, de forma que cuando terminas de leerlos los conoces con más profundidad que a un@ mism@. Bartletby es un extraño individuo que inspira cierta ternura y provoca desconcierto, pero creo que prefiero al abogado que lo contrata por su paciencia y humanidad. En mi humilde opinión, en relatos breves, da gusto leer a Melville.


La famosa frase “Preferiría no hacerlo” puede servirnos para eludir responsabilidades de forma educada y nos puede funcionar bien o no, todo depende de cómo se las gaste el jefe ante tal descarado atrevimiento. Así es como actúa Bartleby ante cualquier demanda y así es como consigue descolocar a todo el personal de la oficina donde trabaja. Un relato totalmente kafkiano donde lo absurdo cobra relevancia, llevando hasta el límite la determinación de Bartleby de mostrarse inactivo ante todas las peticiones que se le hacen. La impotencia de su jefe ante tal comportamiento lo llevará a la desesperación por no verse capaz de resolver tal situación. Estamos acostumbrados a que las personas reaccionen de formas determinadas ante la mayoría de situaciones, que se considerarán más o menos correctas, pero siempre dentro de unos preceptos que como seres sociales se nos han transmitido y tenemos interiorizados en nuestro comportamiento y en la forma de esperar que se comporten los demás. Qué pasa cuando alguien rompe con las reglas sociales preestablecidas y actúa de manera diferente e inesperada a como se esperaba? En este relato podemos ver hasta qué límite puede llegar dicha actitud y como actuarán los demás al observar tal comportamiento en una persona. La soledad y la incomprensión a la que debe enfrentarse quién no actúa según se espera acompañaran al protagonista hasta el final al que Melville nos llevará de manera muy interesante y sorprendente.


Magnífico y soberbio relato del autor de Moby-Dick. Es una historia que al principio parece insulsa y poco atrayente, ya que la narración vive de sus personajes, de ahí que las descripciones de éstos parezcan muy largas al principio al tratarse de un relato. La novela es la historia de un hombre joven que decide detenerse en el tiempo: dejar de trabajar, dejar de hablar…dejar de vivir. Que decide detenerse con infinita cortesía, con una frase que le acompaña siempre: “Preferiría no hacerlo”. Esta cortesía descorazona, tanto al lector como al jefe de Bartleby, un abogado que lucha en vano por comprender la extraña actitud de su empleado. El relato está narrado en primera persona desde la perspectiva siempre del abogado y jefe de Bartleby. Es una historia con una mezcla de locura y melancolía, que por momentos parece tener pinceladas de comedia, pero que esconde una especie de autismo en la vida de un adulto.


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