Sinopsis de ARDORES DE AGOSTO

Un calor asfixiante arrasa Sicilia como una llamarada; durante el día el aire se vuelve irrespirable, las piedras queman ni siquiera un baño en el mar ofrece algo más que alivio momentáneo. Mientras Vigàta está sumida en un letargo incandescente, el comisario Salvo Montalbano aguarda la llegada de Livia, su novia de toda la vida, que viene con unos amigos a pasar las vacaciones en una solitaria casita frente a la playa. Pero el idílico plan se tuerce cuando en los sótanos de la casa aparece un baúl con un cadáver dentro. El macabro hallazgo desata el instinto investigador de Montalbano, que enseguida se ve envuelto en una maraña criminal de múltiples facetas: políticos, banqueros y empresarios parecen estar involucrados, todos bajo la omnipresente tutela de la mafia. Y como si la canícula no fuera suficiente para causar estragos en el comportamiento de los protagonistas, la presencia casi mágica de una bellísima veinteañera hace flaquear la proverbial lucidez de Montalbano, hasta el punto de tentarlo a penetrar en ese territorio prohibido que había evitado hasta el momento.

3 reseñas sobre el libro ARDORES DE AGOSTO

En los días calurosos, ardientes; en esos días donde vestimenta y piel se confunden por el sudor, me refugio en Camilleri. Esa flema fogosa solo se suaviza y palía un poco con los avatares de Montalbano. Esa lectura me reporta la ansiada frescura de una breve brisa, inesperada pero anhelada, sorprendente pero que aporta una renovado júbilo. Estos Ardores de Agosto me han llenado del feliz escabullimiento de la realidad, me ha despertado risotadas, simpáticas ocurrencias, de belleza femenina, de astucia mujeril que embaucaban la despierta mente del dottore hasta hacerle caer en la más banal inocencia. Se adormecieron las socarronerías del comisario hechizado por el esplendor de una doncella pero sobre todo por sus argucias. Siempre son sorprendentes, ingeniosos los finales de las novelas de la saga. Nada es trivial en su narrativa, te hace reflexionar, ver un mundo que discurre como si nada en el entorno, pero, sin embargo, es socialmente reprobable, censurable. Una de las cosas que más feliz me hace es pensar que solo estoy a mitad de la odisea.


En Sicilia, el calor es abrasador, sin embargo el inspector Salvo Montalbano busca una casa en renta en la playa para su novia y unos amigos, en la que más tarde tendrán el infortunio de encontrar un cadáver en el sótano de la misma. Para el inspector no será fácil la tarea de investigación, ya que aparecen involucrados, toda clase de personajes de diferentes ocupaciones y estratos sociales, así como una bella mujer de veinte años. La trama es inquietante, muy amena; la lectura ágil y atrapante. Una buena y muy agradable lectura.


Calor, calor, calor. Playa, turistas, casas junto al mar y un cadáver en un baúl... Con mucho humor y maestría Camillieri nos lleva de la mano en un policial italiano entretenido y placentero, como unas buenas vacaciones de verano...


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