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Sinopsis de ANTE TODO NO HAGAS DAÑO

A punto de poner fin a una dilatada carrera plena de éxitos y reconocimiento, Henry Marsh —uno de los neurocirujanos más eminentes de Gran Bretaña— ha querido exponer a los ojos del mundo la esencia de una de las especialidades médicas más difíciles, delicadas y fascinantes que existen. El resultado es este volumen que ha cautivado y conmovido tanto a los críticos más exigentes como a todo tipo de lectores, y que poco tiempo después de su publicación se encaramó a las listas de más vendidos del Sunday Times y el New York Times. Escogido «Mejor Libro del Año» por el Financial Times y The Economist, obtuvo los premios PEN Ackerley y South Bank Sky Arts y fue finalista del Costa Book Award, el Guardian First Book Award y el Samuel Johnson de no ficción. A los mandos de un microscopio ultrapotente y un catéter de alta precisión, el doctor Marsh se abre camino por los intersticios del cerebro. Con frecuencia, de su pericia y de su pulso dependen que un paciente recupere la visión o acabe en una silla de ruedas. Hay días en los que salva vidas, pero también hay jornadas nefastas en las que un pequeño error o una cadena de infortunios lo hacen sentirse el ser más desdichado sobre la faz de la Tierra.Mucho más cercano a una confesión personal que a una autobiografía complaciente con el autor, este libro —cuyo título se...

Año de publicación:2016

10 reseñas sobre el libro ANTE TODO NO HAGAS DAÑO

Una auténtica maravilla de libro. Esta obra es un ejemplo de cómo ser un gran profesional, de qué hacer, cómo actuar y cómo tratar a los pacientes. Cada individuo es único, y por ello, los tratamientos que son eficaces para unos pacientes, para otros no lo son. Este libro me recuerda a Oliver Sacks y a su trayecto como neurólogo. Sacks incidía también en el trato único para cada paciente, en decir la verdad, y sobre todo, no hacer daño al paciente. Ambos autores, profesionales de la medicina, se ponen en la piel del paciente, intentando comprender aquello por lo que sufren, pues a menudo estos pequeños detalles pasan desapercibidos para los médicos. Intentar comprender el sufrimiento de los pacientes y cambiar de actitud hacia ellos, puede suponer un gran cambio. Me ha encantado de principio a fin, os lo recomiendo a todos. Es de fácil comprensión, muy fácil y rápido de leer. Un libro muy bonito y cargado de emociones.


"Primum non nocere"...Primero no hagas daño. Todos los médicos tienen en cuenta ésta máxima, sean médicos o cirujanos generales, médicos especialistas clínicos o quirúrgicos. Es cierto las cirugías de alta complejidad y si se quiere, las de índole neuroquirúrgica, son difíciles, siempre entrañan alto riesgo y a veces pueden dejar complicaciones. Existen muchas obras, como biografías, como novelas biográficas o novelas cuyo personaje principal es un médico y cada uno tendrá un punto de vista, una experiencia exitosa o frustrante que contar y éstas confesiones llegarán a todos como un descubrimiento...los médicos son también seres humanos y como seres humanos también nos equivocamos, también sufrimos y muchas veces, lo guardamos, no lo expresamos, no en el momento. El gran reto para la profesión médica actual es no rutinizarnos, siempre capacitarnos para ser mejores en lo que hacemos, y ahora, en tiempos del coronavirus, sois testigos de excepción, de como nos afecta, y como pese a todos los avances, no nos damos abasto para atender a todos los pacientes, nunca los sistemas de salud actuales de países desarrollados y en desarrollo, menos, estuvieron preparados. Nadie podía preveer algo así y en esta situación todos los médicos, todos, especialistas o generales, cirujanos especialistas o generales hacen su mayor esfuerzo. Al leer este libro contrastémoslo con lo que sucede, somos seres humanos, somos personas que queremos curar a otras personas y nos quedamos cortos. Disculpen la catarsis El libro es altamente recomendable. Con el obtendreis una mejor opinión de los médicos. Espero. con


“Ante todo no hagas daño”, es un libro intenso, sincero y hermoso. Como estudiante de medicina leí con una mezcla de diversión y triste resignación cada capítulo. Si, fue un golpe al ego y un tirón a la realidad, porque para nadie es un secreto que todo estudiante de medicina sueña con no cometer ningún error, una vez que se gradúa… pero, este libro te afirma una vez más que los errores siempre estarán a la vuelta de la esquina y que más allá de tener un coste emocional inconmensurable para pacientes y para nosotros como médicos, es nuestro deber humanizar la medicina. Marsh, en este libro narra como vivimos las cosas, como cometemos errores, como sentimos y como lloramos, con esta carrera. Es un ejercicio de honestidad y sinceridad por uno de los más eminentes neurocirujanos del Reino Unido.


Creo que es la primera vez que leo un libro de no ficción de un solo tirón. Se trata de recuentos de la carrera médica de un reconocido neurocirujano inglés, en tono autobiográfico y confesional. Creo que soy un poco masoquista al leer un libro sobre casos médicos similares a los que yo misma pasé hace 14 años, de hecho, las primeras páginas me causaron mareos, aprensión y un debate interno sobre si seguir o no la lectura. Creo que lo mismo me pasaba en los meses que siguieron a las operaciones cuando me encontraba en la TV con tantas series con temas médicos. Después de más de 30 años como neurocirujano el Dr. Marsh recuerda sus casos más difíciles y sus errores más grandes, su posición (impuesta por los pacientes) como dios y como villano, su tiempo como paciente y también como padre, hijo y esposo de un paciente, lo cual considera una educación imprescindible para ser un buen médico. Cuenta como el éxito o fracaso de los difíciles procedimientos quirúrgicos en esa masa que contiene nuestros sentimientos, pensamientos y nuestra personalidad, se basa sí en la destreza y experiencia del médico, pero por sobre todo de la suerte. Padecer una enfermedad de este tipo y salir bien parado o no, resulta ser una lotería en todo el sentido de la palabra. Gracias a que seguí leyendo, puedo dar fe de que soy verdaderamente afortunada de seguir en este planeta. Justamente el capítulo que trata sobre un adenoma en la pituitaria (como el que tuve yo), el resultado es la muerte. Más allá de que el libro me conmoviera a un nivel personal, creo que está extraordinariamente escrito y la historia personal en primera persona de un médico que sabe que es muy humano, que tiene confianza y miedo a la vez, que a veces pudo ser muy empático y otras no tanto, le ha ganado montones de premios literarios y fue nombrado mejor libro del 2014 por muchos. Quiero leer pronto su segundo libro, "Confesiones".


Como profesional de la salud encuentro fascinante la manera en que el autor explica de forma breve las distintas condiciones (capítulos del libro), en donde se centra más en los acontecimientos, sentimientos y pensamientos de los pacientes, que en su diagnóstico, epidemiologia, patogenia, etc. Es un libro de admirar puesto que enseña de forma brevemente algunos aspectos de la neurocirugia, y de forma más amplia el sentir de un neurocirujano dentro y fuera de su quirofano.


Henry Marsh, considerado el mejor neurocirujano de la Gran Bretaña, nos comparte en este libro sus experiencias la mayoría de ellas, donde las cosas no han resultado como debieran "Ante todo no hagas daño Atribuido a Hipocrates de Cos 460 A.C" Nos comparte que tanto él, como sus colegas médicos en cualquier especialidad son solo seres humanos, personas que tienen fallos, pero estos fallos tienen enormes consecuencias, por lo tanto, nos muestra ese pequeño cementerio que arrastra en su interior, no de manera morbosa, si no mas bien, de manera humana, realista, la forma en que cada una de esas lapidas ha sido un recordatorio de lo que sus fallos le han hecho a otras personas, situaciones con las que tiene que vivir día a día. Por supuesto, no todas son tragedias, tiene muchos casos exitosos, no en balde es considerado el mejor en su especialidad, pero con una enorme humildad, Marsh, nos explica como en realidad, si, claro que la experiencia importa, si, claro que los conocimientos valen, pero es la suerte, la mala y la buena, la que juega sobre todo un papel importante en el éxito o fracaso de una operación de cerebro. De una manera sencilla, mordaz, increíblemente fascinante, Marsh nos cuenta la forma en que se hace médico, como decide hacerse neurocirujano. Su narración es tan ágil y tan sencilla que podemos comprender fácilmente de que nos habla. "Al fin y al cabo, una cuarta parte de la sangre que bombea el corazón va a parar al cerebro. Está visto que pensar es un proceso que exige muchísima energía" Vivimos con Marsh, como es difícil hablar con los pacientes, con sus familiares, no solo para dar diagnósticos muchas veces desalentadores, si no también explicarles consecuencias de una operación y peor aun dar la cara cuando las operaciones no salen bien, todo un arte el hablar con las personas siendo medico, algo que Marsh de manera muy humana nos hace ver, porque al final, no todos los médicos tienen esa empatia que se requiere o sencillamente la fortaleza, la franqueza o el coraje de dar la cara "Cuando he tenido que dar malas noticias, nunca sé si lo he hecho bien o no. Los pacientes no van a llamarme después para decirme «Dr. Marsh, me ha gustado muchísimo cómo me ha dicho que iba a morir», y tampoco para soltarme «Dr. Marsh, lo ha hecho fatal». Lo único que puedes esperar es no haber metido demasiado la pata.· Todas esas situaciones en las que se tiene que luchar con colegas de los que se depende para salir adelante, como anestesistas, enfermeras, radiologos, etc, porque al final el medico cirujano no es su jefe y si alguno decide no cooperar para que se lleve a cabo la operación, el traslado, otorgarle una cama, etc, puede resultar en una frustración tremenda, en atrasos, en malos tratos a los pacientes, que sin embargo, como bien recalca Marsh, los pacientes difícilmente reclaman, ya que son pacientes, no clientes y en esa tesitura, por naturaleza, no reclaman lo suficiente. "Como les digo siempre entre risas a mis residentes, los médicos no sufren lo suficiente" Lidiar con el aparato burocrático, informes, cambios de administración, cambios de sistemas, que el gobierno considere lo que se supone mejor para los pacientes sin considerar lo que opinan los especialistas y quienes los tratan diariamente, la salud publica apabullada de crisis de administración, con lo que no queda mas que lidiar constantemente, porque no se tiene otra opción "Operar es la parte más fácil, ¿sabe? —dijo finalmente—. Cuando uno llega a mi edad, se da cuenta de que todas las dificultades tienen que ver con la toma de decisiones." Lo que supone para un médico con practica y experiencia tener que soltar el bisturí a los practicantes, saber que tiene que hacerlo con la angustia de saber que pueden equivocarse y que solo él será responsable de esa equivocación, pero vamos, alguien tiene que enseñarles y tienen que tener practica, puesto que los médicos con experiencia, algún día se jubilarán. Marsh, nos lleva también a través de su trabajo altruista a Ucrania, como es que llega ahí, como se compromete a esa causa para ir a atender pacientes en un país pobre, con pocos recursos y lo poco que puede hacer ahí. Un libro fascinante, donde vemos la cara personal de uno de los mejores médicos en su especialidad, no solo en Gran Bretaña, puesto que es considerado uno de los mejores del mundo y honestamente esa sencillez de él para contarnos sus experiencias, las buenas, las malas, las mundanas, no hace mas que hacernos darnos cuenta que a pesar de todo, por muy buenos médicos que sean, solo son personas que hacen un trabajo y que detrás de esas mentes y manos mágicas, también se esconden inseguridades, miedos, fracasos y una vida llena de altas y bajas. Un libro que recomendaría para cualquiera, me encanto y realmente lo disfrute muchísimo, cada capitulo lo titula con uno de esos nombres extraños que tienen las enfermedades del cerebro y donde nos explica lo que significa y como se trata. Extraordinario.


Henry Marsh es un eminente neurocirujano británico ya jubilado, que revive a través de anécdotas y vivencias, sus casi 40 años al servicio de la medicina. Con una narración simple y un lenguaje “médico” perfectamente entendible (al menos para los que no somos médicos), cuenta su experiencia en los quirófanos, entretejiendo variadas reflexiones sobre su vida como cirujano. No es una compilación de historias de pacientes (¡aunque sí las tiene!). Es un relato casi de memorias, en donde Marsh comparte los miedos con los que se enfrentaba, sus fracasos y triunfos como neurocirujano y las complicadas relaciones familiares debido a su trabajo. También hay espacio para las críticas a la burocracia e ineficiencias en los sistemas sanitarios y otras difíciles condiciones que se desprenden como gajes del oficio. Brillante este libro!! Es muy interesante y de lectura ágil. Destaco además la transparencia del autor y sus mensajes muy humanos que revalorizan el rol de los profesionales de la salud y desarticulan cualquier estereotipo del neurocirujano típico.


Me sorprendió la humildad del autor y su habilidad para cambiar de lugar, ponerse "arriba de la cama".. .Por ejemplo preguntarse por qué no es posible bajar o silenciar los aparatos de control y favorecer el descanso de los pacientes.


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COSMOS

CARL SAGAN

Calificación General:9,2

Frases del libro ANTE TODO NO HAGAS DAÑO

Morir rara vez resulta fácil, por mucho que deseemos creerlo así. Nuestros cuerpos no nos dejan soltar las amarras de la vida sin oponer resistencia.

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Whitex

Cuando te acercas a un paciente al que has lisiado, el cirujano es ahora un villano, el autor de un crimen, o un incompetente en el mejor de los casos: ha dejado de ser una figura heroica y todopoderosa

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Whitex

Cabría esperar que ser testigo de tanto dolor y tanto sufrimiento lo ayudaría a uno a ver sus propias dificultades con perspectiva, pero, por desgracia, no es así

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Whitex

La esperanza no tiene precio, y las empresas farmaceúticas, que están dirigidas por hombres de negocios y no por altruistas, lo tienen muy en cuenta al poner precio a sus productos.

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veroausten

La neurociencia nos dice que es altamente improbable que tengamos alma, pues cuanto pensamos y sentimos no es más ni menos que el parloteo electroquímico de nuestras neuronas.

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veroausten

Morir rara vez resulta fácil, por mucho que deseemos creerlo así. Nuestro cuerpos no nos dejan soltar las amarras de la vida sin oponer resistencia.

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Cuando he tenido que dar malas noticias, nunca sé si lo he hecho bien o no. Los pacientes no van a llamarme después para decirme «Señor Marsh, me ha gustado muchísimo cómo me ha dicho que iba a morir».

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veroausten

Los neurocirujanos dicen a veces que operar un aneurisma se parece a la tarea de desactivar una bomba, aunque se requiere una valentía de otra clase y es la vida del paciente la que está en juego, no la del médico.

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veroausten

Los cirujanos siempre deben decir la verdad, pero rara vez, o nunca, han de negarle toda esperanza al paciente. Puede resultar muy difícil encontrar el equilibrio entre el optimismo y el realismo.

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veroausten

La vida sin esperanza es tremendamente difícil, pero con cuánta facilidad consigue la esperanza, en definitiva, volvernos necios a todos.

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veroausten

Como con cualquier cirugía, la cuestión consiste en un equilibrio de riesgos, tecnología, experiencia y destreza... Y un poco de suerte.

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veroausten

No me gusta nada hablar con los pacientes la mañana de la operación. Prefiero no acordarme de que son humanos y tienen miedo, y no quiero que puedan llegar a sospechar que yo también me siento intranquilo.

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veroausten

Volví a maravillarme por la forma en que nos aferramos a la vida y me dije que habría mucho menos sufrimiento si no lo hiciéramos.

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veroausten

-¡Se ha portado de maravilla! -exclamé, pues opino que es necesario felicitar a los pacientes por haber sobrevivido, tanto como a los cirujanos por haber hecho bien su trabajo.

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veroausten

Como cirujanos, nuestro mayor logro es que nuestros pacientes se recuperen por completo y se olviden para siempre de nosotros.

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veroausten