Calificar
7,8 6 votos

Sinopsis

zweig desentierra en esta obra los motivos por los cuales Américo Vespucio dio su nombre a un continente recién descubierto, una historia de altibajos y errores que se convierten en verdades. Vespucio no era un mentiroso o un estafador; no pretendió ser un gran filósofo ni buscó la gloria de dar su nombre al Nuevo Mundo. La gloria la hizo la casualidad, un impresor que, a su vez, nunca soñó que daría a un desconocido tanto renombre.

Año de publicación:2010

3 reseñas sobre el libro AMERICO VESPUCIO

Maravillosamente narrado y “desmenuzado”. Una cadena de casualidades, equívocos , errores e intervenciones de manos anónimas. La mayoría a espaldas de Vespucio. Una comedia de enredos detrás de quien “descubrió” y de quien se llevó la “gloria del nombre”. Y Zweig lo narra aportando una escalonada claridad. Este florentino Américo Vespucio llega a Sevilla en mayo de 1492 – sutil ironía de la historia el año de su llegada a España - como empleado de la filial de la casa bancaria de los Medicis ( un empleado comercial !! ). Recién a sus casi 50 años ( sin casa, ni mujer, ni hijos) realiza tres viajes al nuevo continente. Una de sus cartas a un Médicis termina traducida al latín, "retocada" y se convierte en un “boom” con el nombre de MUNDUS NOVUS. Desfilan Bartolomé de Las Casas ( que se horroriza y monta en cólera cuando ve el nombre AMERICA, más aún cuando su padre había participado del segundo viaje de Colón); Servet ( la primera víctima en la hoguera de la inquisición calvinista es quien ve un asunto turbio  y poco claro detrás del asunto ); Martín Waldseemüller ( un geógrafo y matemático con un gran talento gráfico - de 27 años de edad - que es el primero en estampar “América” en un mapa en Cosmographie Introducto, impresa en 1507) . Colón muere en 1506 a los 55 años ( enterrado en Valladolid ) y Vespucio, a los 57, en 1512 ( enterrado en Sevilla ).  Ambos se conocían y habían hablado afablemente;  espíritu cordial que les faltó a sus biógrafos. La paradoja ? Uno lo descubre y no lo reconoce, el otro no lo descubre pero es el primero en reconocer que lo “descubierto” no es parte de Asia y que es un continente nuevo. Al primero la acción, al segundo la interpretación. Así concluye Zweig esta perlita de 124 págs.: “América no tiene por qué avergonzarse de su padrino de bautismo. Lleva el nombre de un hombre honrado y valiente que con 50 años de edad se atrevió 3 veces a cruzar el océano rumbo a lo ignoto … Y quizás el nombre de ´un hombre de la multitud anónima de los valientes´ cuadre mejor a un mundo democrático que el de un rey y conquistador”. 


Siempre muy buen relator, este libro de Stefan Zweig, es muy entretenido y que nos cuenta el caso de cómo América obtuvo su nombre y cómo se generó una de las disputas históricas más singulares y que me recuerda el caso de Tesla y Edison. Además, nos pone de manifiesto que los libros de historia no siempre son verdades absolutas y mas bien, son solo interpretaciones. Y que hasta Padre de las Casas puede equivocarse.


Como suele ser habitual, otro de los muchos ensayos de este autor que se leen casi de una sentada y que dejan un buen sabor en la retina. Recomendable para aquellos que gustan de la historia y del mayor acontecimiento para el ser humano moderno, con el redescubrimiento de un auténtico paraíso del planeta.