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MANUEL VICENT

Nacimiento:January 19, 2036La Vilavella,España

Escritor y periodista español, Manuel Vicent es licenciado en Derecho y Filosofía y Letras por la Universidad de Valencia y también en Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.  Vicent comenzó su carrera en el periodismo en la revista Triunfo y como columnista político en el periódico Madrid, trabajo que continuó años más tarde en El País. Compagina su labor literaria con su trabajo como galerista de arte. Algunas de sus novelas han sido llevadas al cine, y ha obtenido entre otros el Premio Nadal de novela en 1987 y en dos ocasiones el Alfaguara. Es autor de novelas, relatos cortos, teatro, biografías y libros de viajes. De entre su obra habría que destacar títulos como Tranvía a la Malvarrosa (que fue adaptado al cine), Son de mar, La novia de Matisse o El azar de la mujer rubia, por mencionar sólo unos pocos. Fotografía cortesía de Penguin Random House Grupo Editorial Ha participado en esta ficha: samucga Libro imprescindible para los mitólogos aficionados, Mitologías, nos ofrece un compendio de las vidas de poetas, cantantes, escritores y personalidades del siglo XX. Puede sonar aburrido, sobre todo para los que como a mí, no les suele interesar las biografías. Nada más lejos de la verdad, ya que resulta un libro fresco ameno y muy ilustrativo.El autor, Manuel Vicent, es un escritor más que correcto. En este caso, destacan su estilo sencillo y dinámico, con un lenguaje pragmático, y la estructura en forma de mini-biografías que no resulta pesado ya que no sigue el clásico orden cronológico y alterna anécdotas curiosas con datos veraces, más propios de un formato biográfico convencional.En Mitologías, Vicent nos descubre 28 apasionantes historias de algunos de los personajes más importantes del siglo pasado. En este libro se alternan artistas de fama mundial como Frank Sinatra o Montgomery Cliff, con otras personas totalmente desconocidas (por lo menos para mí) tales como Lee Miller, George Grosz o Alma Mahler. Además hay una variedad de personajes representativos de las artes: Pintura (Cézanne, Gauguin, Warhol), música (Billie Holliday, Sinatra), poesía (Neruda, Rimbaud), cine ( Hedy Lamarr, Yves Montand), fotografía (Lee Miller), escritura (Zenobia Camprubí, J. D. Salinger), amen de otras personalidades destacadas en la filosofía (Wittgenstein) y otras "artes" de dudoso nombre.En definitiva, Vicent nos muestra las luces y sombras de cada unos de estos personajes, referentes en su época, haciendo un retrato lúcido y ameno, a la vez que brutal y cruel. No se deja nada en el tintero y, aunque le dedica pocas páginas a cada uno, eres más que capaz de hacerte una idea más que acertada de cada uno de ellos.Definitivamente, Mitologías es mucho más que un libro de simples biografías. Es la radiografía de seres humanos que tuvieron la suerte (o la desgracia, según se mire) de poseer algo diferente a los demás y haber tenido el valor para explotarlo. Y el éxito, merecido o no, les alcanzó a la mayoría, muchos años después de muertos, inscribiendo sus nombres en el pabellón de la eternidad. Es una muy buena historia bien contada. Presenta elementos de fantasía y mitología que la hacen especial. En nuestros sueños mezclamos la realidad con la fantasía, hechos verdaderos con circunstancias absurdas, personas normales con seres fabulosos; así es esta novela. Yo diría que pertenece al género abstracto y que cada lector puede darle la interpretación que más le agrade. En la reseña había leído que se trataba de una historia de amor y pudiera ser así pues la palabra amor abarca muchos significados y hay pasiones o delirios que tienen cabida dentro de ella. El autor también hace un irónico retrato del esnobismo y las extravagancias de los nuevos ricos. Con todos esos elementos arma un relato original, lleno de magia, escrito con humor y salpicado con gotas de cine y de mitología. Desde el comienzo se conoce el final, pero aún así me atrapó y no pude dejar de leer hasta saber de qué forma se desarrollaron los acontecimientos para haber llegado a semejante desenlace. Me gustó mucho este escritor a quien nunca antes había leído y, sin ánimo de hacer comparaciones, hubo momentos en que me parecía estar leyendo a Vargas Llosa por su modo de escribir y por el humor que le imprime a ciertas situaciones que de otra manera resultarían un tanto grotescas. Disfruté mucho su lectura. Confusa y fragmentada, Desfile de ciervos, es una de esas novelas que al centrar toda su atención en los detalles y nunca mostrarte la visión completa, no resulta un lectura plenamente satisfactoria.Aunque es el primer libro de Manuel Vicent que leo, me ha encantado su forma y estilo de escritura. Está escrito de manera sencilla, fluida y, a veces, llena de tintes líricos que aportan belleza al grupo. Vicent aporta una visión periodística al explicar de forma amena y clara todos los acontecimientos importantes que han transcurrido en los últimos 20 años. Pero, y al mismo tiempo, junto a esta visión real aparece una fantástica, a través de algunas historias producto de la mente del autor y, que alivian un poco la tensión dramática entre tanta descripción de la nefasta realidad. Y sin embargo, el conjunto se hace pesado la mayoría de las veces.En la historia y sus conexiones ( o ausencia de ellas) es donde radica el problema del libro. No hay una historia si no múltiples cuyo único nexo común es la cronología. De forma general, podemos dividirlo en dos partes mezcladas a lo largo del libro. La primera parte tendría que ver con la elaboración del retrato paralela a la biografía parcial de los miembros de la familia real. La segunda parte está formada por un batiburrillo de relatos que no parecen tener mucho en común. Como se relacionan las dos partes es un misterio, a medias explicado con la inclusión de Dorian Grey y su famoso cuadro. Sin duda esto último conforma el elemento surrealista de la novela.En definitiva, Desfile de ciervos es un libro magníficamente escrito, que cuenta nuestra historia más reciente de forma brillante, pero que se pierde en el jardín de la fantasía para nunca salir de allí. Retazos deshilachados de posguerra que nos hablan de la simple pérdida de la inocencia. La ciudad de Valencia, y el Mediterráneo embriagado de luz, de mar, de sal y de sol; abrirán paso a la iniciación, al despertar sexual, al amor, y a los primeros brotes de ligera libertad.